Los hispanos en Texas tardan más en hacerse la prueba del VIH que cualquier otro grupo étnico, con lo que se intensifica la amenaza de infección en una población que ya tiene un número desmedido de casos de VIH y sida en el país. Texas tiene el cuarto número más alto de hispanos con sida. Y ahora son la segunda comunidad más afectada en Estados Unidos después de los afroamericanos, al conformar 15 por ciento de la población y, en el 2006, el 22 por ciento de nuevos casos de VIH/sida.
Una situación que puede ser más grave de lo que muestran las cifras. Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades anunciaron el sábado pasado que el promedio anual de infecciones de VIH es 40 por ciento más alto de lo estimado. Funcionarios de salud pública llaman a esto una crisis de salud y lo hicieron tema central de su Conferencia Internacional de Sida en la Ciudad de México la semana pasada.
Cerca del 32 por ciento es diagnosticado con sida sólo un mes después de resultar positivos en la prueba del VIH, comparados con 24 por ciento para afroamericanos y anglosajones respectivamente.
"Es una cifra muy significativa", dijo Sharon Melville, directora de epidemiología del Departamento de Servicios de Salud del Texas. "Es perturbador pues reciben atención y diagnóstico tardío y hay que poner mucha cuidado a todo esto".
Para combatir la enfermedad los hispanos enfrentan retos únicos, como las barreras de lenguaje, un acceso limitado al cuidado de la salud y tradiciones culturales como la actitud masculina, un catolicismo conservador y tabúes sexuales.
Edgar Carmona, director ejecutivo asociado de Aids Interfaith Network en Dallas, dijo que los anticonceptivos están fuera de discusión. "Cuando se trata de usar condones, es puro machismo", dijo Carmona. "Los hispanos quieren tener sexo sin condón. Es como marcar su territorio y tener un sentido de la propiedad".
La población hispana homosexual enfrenta estigmas aún más complejos. En las grandes ciudades, cerca de 17 por ciento de ellos están infectados con VIH y por lo menos 19 por ciento en Dallas. Los trabajadores de la lucha contra el sida dicen que el sentido de lo masculino y de lo privado dificulta a los hispanos decir a sus familiares y amigos que son homosexuales, mucho menos que contrajeron VIH y sida. Por eso, los hispanos homosexuales a veces prefieren ignorar la situación que enfrentar una humillación.
Martín Robles es un ejemplo de esto. Fue al doctor porque tenía un dedo de la mano izquierda infectado y no sanaba. Tres semanas después supo lo que sucedía.
Su sistema inmunológico estaba virtualmente destruido y a sus 34 años tenía sida.
"Jamás piensas que te va a afectar a ti", dijo Robles que es homosexual y llegó a esta ciudad hace nueve años de México. "Cuando aprendí a practicar sexo seguro, ya era demasiado tarde".
Pasó 18 días en el hospital, perdió su empleo y su cuenta de hospital llegó a los 20,000 dólares. Sólo a su familia y amigos cercanos les confesó su enfermedad. Muy pocos saben que es homosexual.
Texas tiene la más grande afluencia de inmigrantes hispanos y por eso tienen que ser responsables, dijo Guillermo Chacón, vicepresidente del grupo Latino Commission on Aids. Deben adaptar sus esquemas culturales para prevenir la diseminación de la enfermedad, dijo.
El condado de Dallas tuvo en el 2006 el más alto nivel de VIH en el estado, según la información más reciente del departamento de salud. Cerca de 8,695 hispanos tienen sida en Texas, y 188,000 en el país.










