Un hombre de 50 años fue acusado por haber abusado analmente de un niño de nueve años. Otro, de 38, intentó violar a su hija de 15 años, pero a sus otras hijas de 16, 19 y 25 años, ya las había abusado.

Según la acusación, el sujeto de iniciales R.D.S., de 50 años, presuntamente se ganó la confianza de un niño de nueve años en cinco meses, a base de teléfonos celulares regalados, además de cinco córdobas todos los días, carritos de juguete y una amistad incondicional.
Pero el 25 de mayo de 2008, el supuesto amigo le cobró los regalos al menor, a quien invitó a su casa en el Barrio Blanca Segovia. Cuando el niño estaba ahí, lo penetró analmente y luego le pidió que le “besara el pajarito”, pero la víctima no accedió y se fue, no sin antes haber escuchado el clásico: “no le digás a nadie”.
El primero de junio del mismo 2008, el aberrado pasó por la calle y le dijo al niño, quien estaba jugando en ese momento, que pasara por su casa, sitio donde el cincuentón manoseó las caderas del menor, le dio besos en los pechos, lo penetró analmente y luego le hizo el sexo oral. Pero en ese preciso momento llegó la abuela del niño a buscarlo, por lo que el acusado le dijo al niño que se vistiera rápido, y advirtió que no le dijera nada a la abuela.
Pero el menor habló, y ahora el hombre, quien aparentemente gusta de niños de su mismo sexo, está acusado en el Juzgado Cuarto Penal de Audiencias por violación agravada, porque producto del abuso el niño tiene los pliegues anales borrados y además presenta alteraciones psicológicas caracterizadas por ansiedad, pesadillas violentas, decaimiento, humor triste y sexualización traumática.
“Arrasó” con sus hijas y la entenada
El segundo violador es un hombre de 38 años que fue enviado a prisión y remitido a juicio para el once de septiembre, porque el 30 de julio encerró a su hija en la casa, forcejeó con ella para obligarla a tener sexo con él, lo que no logró porque la joven luchó con él. Aunque se hirió los dos brazos con un plato que se quebró en el alboroto, la víctima huyó y pidió ayuda a una vecina, en un barrio de la capital.
La joven ahora quiere suicidarse, según el dictamen psicológico que le practicó el Instituto de Medicina Legal.
Entre las pruebas que la fiscal Lucía Sandoval ofreció en contra del aberrado, están las declaraciones de la hija de 16 años del hombre, que dijo que su padre la manoseó; la de 19 también dice que la tocó y la espiaba en el baño; y la hijastra de 25, quien confirmó que éste la golpeaba y la violaba, por lo que a los 13 años tuvo que huir del hogar.

Según la acusación, el sujeto de iniciales R.D.S., de 50 años, presuntamente se ganó la confianza de un niño de nueve años en cinco meses, a base de teléfonos celulares regalados, además de cinco córdobas todos los días, carritos de juguete y una amistad incondicional.
Pero el 25 de mayo de 2008, el supuesto amigo le cobró los regalos al menor, a quien invitó a su casa en el Barrio Blanca Segovia. Cuando el niño estaba ahí, lo penetró analmente y luego le pidió que le “besara el pajarito”, pero la víctima no accedió y se fue, no sin antes haber escuchado el clásico: “no le digás a nadie”.
El primero de junio del mismo 2008, el aberrado pasó por la calle y le dijo al niño, quien estaba jugando en ese momento, que pasara por su casa, sitio donde el cincuentón manoseó las caderas del menor, le dio besos en los pechos, lo penetró analmente y luego le hizo el sexo oral. Pero en ese preciso momento llegó la abuela del niño a buscarlo, por lo que el acusado le dijo al niño que se vistiera rápido, y advirtió que no le dijera nada a la abuela.
Pero el menor habló, y ahora el hombre, quien aparentemente gusta de niños de su mismo sexo, está acusado en el Juzgado Cuarto Penal de Audiencias por violación agravada, porque producto del abuso el niño tiene los pliegues anales borrados y además presenta alteraciones psicológicas caracterizadas por ansiedad, pesadillas violentas, decaimiento, humor triste y sexualización traumática.
“Arrasó” con sus hijas y la entenada
El segundo violador es un hombre de 38 años que fue enviado a prisión y remitido a juicio para el once de septiembre, porque el 30 de julio encerró a su hija en la casa, forcejeó con ella para obligarla a tener sexo con él, lo que no logró porque la joven luchó con él. Aunque se hirió los dos brazos con un plato que se quebró en el alboroto, la víctima huyó y pidió ayuda a una vecina, en un barrio de la capital.
La joven ahora quiere suicidarse, según el dictamen psicológico que le practicó el Instituto de Medicina Legal.
Entre las pruebas que la fiscal Lucía Sandoval ofreció en contra del aberrado, están las declaraciones de la hija de 16 años del hombre, que dijo que su padre la manoseó; la de 19 también dice que la tocó y la espiaba en el baño; y la hijastra de 25, quien confirmó que éste la golpeaba y la violaba, por lo que a los 13 años tuvo que huir del hogar.










