Los grupos católicos homófobos adaptan sus estrategias a las circunstancias de cada país. Mientras que en España centraron sus ataques en el uso de la palabra “matrimonio”, en Argentina, donde a día de hoy la posibilidad de que una ley de matrimonio salga adelante parece escasa, sus ataques se dirigen contra las leyes de parejas. En este sentido, grupos católicos han solicitado a los senadores de la provincia de Santa Fe que no se apruebe una “Ley de Unión Estable de Parejas” que se está tramitando en las cámaras legislativas de dicho territorio. Dicha unión permitiría a personas, tanto del mismo como de distinto sexo, obtener algunos de los beneficios que las parejas casadas poseen, fundamentalmente en materia de seguridad social.
Los grupos católicos dicen respetar “las acciones privadas de las personas” pero se oponen a que “se apruebe como un valor social la figura de la unión estable entre las personas del mismo sexo”. Señalan además que “pretender legalizar estas uniones agravia a los padres de familia santafesinos que han recibido su enseñanza y pretenden extender la misma a su hijo, teniendo en cuenta que la única unión estable es la de una mujer con un hombre, siendo por derecho natural, legal y biológico, fuerza de razón de la existencia humana”.
Los opositores a la ley de parejas de Santa Fe llegan a exponer argumentos de tipo genético, al decir que “la sociedad humana podrá sobrevivir con una adecuada procreación que sólo puede asegurar la unión de un hombre y una mujer, si no veamos hoy en día lo que nos acredita el ADN: que hay solo dos tipos de cromosomas (XX y XY) no dejando dudas de que hay otros tipos de sexo, y que a través de ellos se puede asegurar la supervivencia de la humanidad”.
Fuente: Dos manzanas










