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9 de octubre de 2008

Los bisex somos rotulados como “indefinidos y/o complicados”

0 Comentarios
La consulta:
Soy Nacho (33) de Miramar.

He leído en una de tus respuestas, cierta definición sobre “bisexualidad”… resumidamente entendí que consideras que debe existir deseo, erotismo, afecto y genitalidad hacia los dos sexos por igual, para considerarse bisexual.
Se de muchas personas que cumplen con una o varias de estas características y no se consideran bisex, como así se de otros, que solo cumplen con una de ellas y si se consideran bisex.

Me considero bisexual y me refiero a bisexual y punto (no a como dicen muchos: “bisex pero activo” o pavadas por el estilo, como si eso los colocara en una situación diferente sobre lo “masculino”), estoy casado y mi esposa es bisexual también, hemos salido juntos con otras personas también bisexuales…. y he notado que todos tenemos un criterio diferente sobre la bisexualidad, por ejemplo:

-Personalmente nunca me he sentido contenido emocionalmente con un hombre como pareja (aunque mis verdaderos amigos son todos de ambiente gays/lesb), ni tampoco he sentido atracción exclusivamente por un hombre, para mi un hombre tiene atractivo como “condimento”, pero esto no quiere decir que no me guste claro, ni que no espere encontrarme con un “príncipe azul”.

-Mi esposa ha llegado a convivir con una mujer (como pareja), pero asegura que no podría estar sin un hombre como pareja (que con la mujer sólo puede sentir amistad), sin embargo podríamos decir que es más 50-50% que yo en cuanto a preferencia de género, mientras que yo me considero un 80-20%.

-Una amiga, se considera “lesbiana”, pero le gustan sexualmente hombres y mujeres y disfruta plenamente de encuentros con ambos sexos (juntos y por separado).

-Otra amiga, dice necesitar un hombre a su lado (como pareja) pero, en todas sus aventuras busca solo mujeres.

-Otro amigo dice ser hetero (casado… “tramposo”), pero en sus escapadas tiene encuentros con hombres en donde después de penetrar fugazmente a su compañero, siempre es pasivo y disfruta mucho de eso. (Como si el comienzo le diera cierto “dominio”). Por su puesto no piensa en contarle eso a su mujer porque dice que jamás lo entendería.

En síntesis… ¿será por eso que los bisex somos rotulados como “indefinidos y/o complicados” en el ambiente gay y hasta en cierto punto discriminados? Mis amigos/as, gays/lesb y trans me confesaron hace poco que les costó mucho tiempo, entender que a mi me podía gustar un hombre o una mujer (con ciertas preferencias, claro).Un amigo, gay dice que nunca probaría con una mujer por que si le gusta tendría que re-armar su mundo que tanto le costó armar cuando salió del closet.

Pareciera que muchos no lo tienen claro al tema, pero me gustaría cree que otros si…Se que muchos bisex son extremadamente hipócritas y entiendo en ese sentido a la comunidad gay por sentirse “traicionada” por estas personas.
Qué comentarios puedes hacer al respecto.

Saludos cordiales, Nacho



La Respuesta:

Querido lector:
Que interesante tu reflexión sobre lo diversos que son los seres humanos y las sexualidades. Como tú dices, yo planteo teóricamente que un/a bisexual es en principio bideseante, bierótica/o, biafectivo/a y bigenital, pero dejaste de lado el quinto elemento que es determinante en la identidad de orientación sexual: la conciencia de sí.

Cuando un hombre o una mujer se asumen a sí mismos/as como bisexuales, esta autodeterminación, un cuando suene redundante, determina su orientación sexual. Veamos un caso diferente que ayuda a ilustrar la idea: un hombre tiene relaciones genitales y afectivas con su pareja mujer, pero de vez en cuando desea estar con otros hombres e incluso, goza plenamente del juego erótico en el encuentro con estos, hasta el punto de que disfruta plenamente ser penetrado. Si cuando él se piensa a sí mismo, se asume heterosexual, es decir, su conciencia de sí es la de ser un hombre heterosexual, entonces este hombre es heterosexual. Incluso en la epidemiología se ha visto obligada a crear la clasifican HSH, porque esta persona es un hombre que tiene sexo con otros hombres.

Lo más importante en la identidad de orientación sexual no es el rotulo que los otros te pongan, sino la forma en que tú te asumes e identificas a ti mismo. El terapeuta sexual, el psicólogo, el sexólogo o cualquier persona que pretenda apoyar la construcción de la identidad de orientación sexual de una persona, debe tener claro que dicha persona es quien se determina en su identidad y que su rol como terapeuta consiste en ayudar a la persona a reflexionar sobre sí misma y encontrar sus propia salida, no la que el/la terapeuta considere que “debe ser”.

Los porcentajes que pones con respecto a 80/20 o 50/50 dependen de cada momento de la historia de cada ser humano y varían de acuerdo al tipo de relación que establezcan, así que si en un momento hay una preponderancia de uno u otro sexo, ello dependerá de lo bien que la persona se sienta consigo misma y con la pareja. Tener relaciones simultáneas con otra persona depende de las necesidades de cada ser humano, pero cuando se ha establecido una relación de pareja, el otro o la otra están en pleno derecho a conocer si están en una relación exclusiva o en una pareja abierta. De acuerdo al “negocio” establecido una relación externa se convierte en una infidelidad o en la validación de una cláusula del “contrato” de pareja.

La bisexualidad no es una excusa, sino un acto pleno. Si una persona se asume heterosexual, pero sostiene relaciones con personas de su mismo sexo, en algún momento esto le producirá crisis identitaria y requerirá apoyo emocional, porque para él/ella está claro que la heterosexualidad o la homosexualidad no son compatibles con tener relaciones sexuales con quienes ha asumido, no son los sujetos-objetos sexuales de su deseo, erotismo, afectividad y genitalidad; ya que su vivencia le conducirá a cuestionarse con respecto a la inconciencia de sus propios actos con relación a lo que piensa de sí.

El problema de fondo radica en que hay muchos homosexuales y lesbianas que por el temor a ser estigmatizados, excluidos y rechazados socialmente por tener relaciones con personas de su mismo sexo, prefieren negarse a sí mismos/as y jugarle a la sociedad el juego de las apariencias, la vivencia de una genitalidad que no se corresponde con su identidad, produciéndose a sí mismos/as y a sus parejas daños emocionales graves que muchas veces se extienden a sus hijos y familias.

Para poder trascender esta situación de permanente daño, por un lado se requiere que la sociedad normalice las homosexualidades y lesbianidades y por otro, que los homosexuales y las lesbianas asuman su derecho a ser plenamente en la identidad de orientación sexual que han optado para sí. Igualmente se requiere que la sociedad en su conjunto entienda que la bisexualidad es una identidad de orientación sexual en iguales condiciones que las heterosexualidades, las homosexualidades y las lesbianidades, porque mientras ello no sea si, se seguiré creyendo que los y las bisexuales son seres que aun no se han definido homosexuales o lesbianas.


Fuente: AG Magazine


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