Internet es un mundo interesante en donde uno/a descubre cómo los deseos sexuales de todos/as, desde la protección que da el estar detrás de una pantalla, se desarrollan.Existen sitios de contactos donde uno/a ingresa su perfil —real o inventado— para conocer gente. Todos/as buscamos algo pero, a la hora de ser honestos y decir qué necesitamos, comienza la duda o la mentira.
También hay sitios web en donde el conocer gente es menos light y la oferta de sexo es más frontal.
Ahí también se observa que la heterosexualidad y sus deseos se ocultan bajo fachadas incluso hasta bizarras.
La definición de heterosexual queda como cliché y los gustos o prácticas sexuales se confunden en solicitudes como “busco parejas”, “parejas de mujeres”, “parejas de hombres”, “crossdresser”, “travestis”. Ser hétero sólo es una etiqueta fuera de contexto.
Todos buscan, fantasean o miran en las salas de video chat, ocultos detrás de perfiles "aceptables" pero desde esa virtualidad el qué les gusta, qué desean se amplía y la famosa propuesta de: "si se da" todo puede ser.
Pero el mostrar la cara jamás, el “qué dirán” se impone: “tengo un trabajo que me lo impide pero tengo cámara web y fotos que te puedo mostrar por mensajero o por email”. Sí en el perfil parece ser válido y aceptable poner fotos de la genitalidad tanto de mujeres como de hombres, pero, la cara, no se da.
Por lo cual uno/a se pregunta si exponer lo íntimo está mejor visto que hacerse cargo de su sexualidad y de lo que se desea.
Obviamente para eso está la homosexualidad, los otros y otras que sí dan la cara y luchan por vivir en una sociedad igualitaria, casarse, adoptar o tener hijos/as pero ellos/as, según las pautas sociales, son los diferentes.
Los "normales heterosexuales" que se horrorizan son los que muestran su genitalidad y destacan sus deseos sexuales desdibujados en una experiencia con otra pareja, o sexo grupal, o swinger... Las opciones son variadas y en el fragor de una noche lujuriosa todo está permitido pero queda escondido, la pasión, el sexo y rock and roll se olvidan y a la mañana todos/as con traje y vestidos de oficina seguimos siendo "los normales" y los que señalamos con el dedo a los "distintos" cuchicheando en los pasillos sobre fulano o mengana.
Creo que desde ese lugar lo hétero está hoy mucho más en el placard o en closet y por ese motivo hoy vive una crisis profunda desde su vinculación, desde mandatos culturales que ya no siente, no cree y no practica. Los/as homosexuales se expusieron, sufriendo años de persecución pero hoy asumidos/as en su identidad de género y sus prácticas sexuales luchan por sus derechos y por una sociedad más justa en donde sean aceptados/as.
Como contraposición lo hétero sigue escondido bajo fachadas de "esto no se habla" y sufre su insatisfacción, su falta de honestidad pretendiendo sojuzgar al diferente para sentirse protegido, incuestionado y superior.
Porque si "los diferentes" ocupan un lugar desde la autenticidad, ¿en qué lugar quedamos los heterosexuales de la mano de la hipocresía?










