Diputados del Partido Socialista porteño presentaron en la Cámara de Diputados un Proyecto de Ley para la modificación del artículo 45 de la Ley Nacional de Sangre Nº 22.990 establece que el donante, además de cumplir con requisitos de edad, deberá someterse obligatoriamente a un examen interrogatorio (anamnesis) “con denuncia inexcusable de toda enfermedad o afección padecida o presente” y a una “verificación del estado de salud normal mediante el examen clínico-biológico que permita descartar la existencia de algunas de las patologías del listado establecido por la vía reglamentaria, determinantes de su exclusión como tal”.Si en el cuestionario previo a toda donación, un hombre se reconoce gay, queda inhabilitado por 12 meses para dar sangre. ¿Precaución, discriminación o desactualización?
Claro que la anamnesis no es un capricho argentino. A nivel mundial, existen dos modelos diferentes. El nuestro, más cercano al de los Estados Unidos, es poco flexible con los denominados “grupos de riesgo”. El otro es el modelo de España, que ha derogado las limitaciones que apuntan a la orientación sexual.
Roy Cortina, uno de los autores del Proyecto, en dialogo con SentidoG.com sostuvo que la propuesta “no está al margen de una serie de iniciativas que hemos tomado con la creación de la Secretaría de la Diversidad del Centro de Iniciativas y Políticas del Socialismo para Buenos Aires (CIPSBA) en el ámbito porteño y que planea seguir a nivel nacional, junto al trabajo en conjunto con compañeros de organizaciones LGTB”.
“Presentamos el Proyecto de Ley, junto a otras que implica la unificación de los padrones y la reforma de la ley antidiscriminatoria, para lograr una igualdad en materia de diversidad”, indicó el diputado. Y aclaró que confía en que “se trate en breve este texto”, pero no precisó plazos.
La CHA apoya la iniciativa
Marcelo Suntheim, Secretario de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) indicó a este medio que “ya en este tiempo se hace insostenible seguir relegando el cuidado de la salud publica en manos de un cuestionario, cuando lo que se debe hacer desde el estado y bancos de sangre es testear la sangre con los nuevos test que reducen el periodo de ventana a 24 o 48 hs, suficientemente pequeño entonces para aceptar que cualquier donante cualquiera sea su orientación sexual declare bajo juramento no haber sostenido relaciones sexuales en el termino de 48 a 72 horas. Esto no debe preguntársele solo a los gays, sino a cualquier donante. Estos test son el P24 y otras baterías químicas aun mas nuevas que ya están en el mercado”.“Esta es una discriminación desde el estado que se acaba pagando una batería de tests para cada donante y esa es la única manera de cuidar la sangre que va a ser transfundida y poder dar garantías de que no esta infectada de VIH”, dijo el activista.
La CHA presentó un recurso de amparo contra el Estado argentino en diciembre de 2006, cuando cuatro de sus activistas munidos de sus certificados HIV negativos se presentaron en el Hospital Argerich a domar sangre y fueron rechazados por ser homosexuales. Este recurso de amparo aún se encuentra tramitándose en el Juzgado Federal N0 9 en lo contencioso administrativo, a cargo de Cecilia de Negre.
La presentación cuestiona, por violatoria de los principios de autonomía, confidencialidad y no discriminación, la Resolución 865/2006 del Ministerio de Salud, que, en reglamentación de la Ley de Sangre Humana, incluye en su cuestionario predonación las preguntas: “Si es hombre: ¿ha tenido contacto sexual con otros hombres” y “Si es mujer, ha tenido alguna vez relación sexual con un hombre que haya tenido contacto con otro hombre?”. Como ejemplo contrapuesto, cita el interrogatorio aprobado en España, donde “nada se dice de la orientación sexual de las personas”: la norma española requiere “la exclusión de personas cuyas conductas suponen riesgo elevado de contraer enfermedades infecciosas graves transmisibles a través de la sangre”.
El amparo cita también el caso de Brasil, donde “la Justicia resolvió que las donaciones de sangre realizadas por personas homosexuales deben ser aceptadas porque lo contrario es una discriminación”, y el de Bélgica, donde “el ministro de Salud, Rudy Demotte, expresó que es inaceptable descartar a una persona como donante de sangre sólo porque pertenezca a un grupo particular”. En cambio, “hasta ahora la Cruz Roja y otras organizaciones se han negado a aceptar donaciones de sangre por hombres gays: será acusada de discriminación, a menos que su política cambie”.
El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), emitió en ese momento un dictamen en el que consideró “discriminatorio” el formulario y recomendó que sea revisado y modificado en su redacción.Rafael Freda, presidente de la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina (SIGLA), sugiere que la Sociedad de Hematología está formada por médicos antiguos y homofóbicos. “No pedimos que saquen la normativa sino que la revean. El Ministerio ha tratado de apaciguar la cuestión al dejar sin efecto la resolución que impedía a los homosexuales de por vida donar sangre y ha implementado otra por la que tenemos que esperar 12 meses, con lo cual sigue promoviendo la discriminación”.
Por su parte, la Federación Argentina LGBT viene solicitándole a los sucesivos ministros de Salud la derogación de la resolución que establece este cuestionario. Su presidenta, María Rachid, afirma que el actual director del Programa Nacional de Sida, doctor Claudio Bloch, comparte el reclamo.
Que opinan los especialistas
“La restricción se debe a la existencia de un modelo retrasado en el orden epidemiológico: el cuestionario de autoexclusión o anamnesis, que apunta más a la orientación sexual que a las prácticas sexuales”, señala el Dr. Claudio Bloch, director de Coordinación Sida un organismo dependiente de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El Dr. Pedro Cahn, vicepresidente de la Asociación Internacional de SIDA (IAS) avala esta opinión: “Es una estupidez soberana. ¿Quién es más riesgoso, un homosexual con pareja estable o un hetero que va a misa los domingos pero también frecuenta prostíbulos?”, se pregunta Cahn.La pregunta de Cahn tiene más de una respuesta. El Dr. Horacio Salomone, Secretario Científico de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología y Jefe de Medicina Transfusional de la Fundación Favaloro, ofrece otra visión. “Aunque la selección de los donantes sea estricta y se efectúen estudios para la detección de enfermedades transmisibles por la transfusión, existe la posibilidad de que una infección sea inaparente e indetectable por las pruebas y análisis que se realizan en los bancos de sangre”, asegura. Y contraataca: “No se trata de estigmatizar, sino de minimizar el riesgo de transmisión de infecciones. Los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres siguen teniendo una alta prevalencia de hepatitis B, C y Sida en una proporción mayor (entre 10 y 20 veces) respecto de la población general”.










