
El Gobierno escocés, además, no ha caído en la tentación de aparecer como “neutral” y se ha mostrado claramente partidario de introducir dichos cambios. “El Gobierno de Escocia ha decidido dejar claros sus puntos de vista al inicio de este periodo de consultas. Tendemos a considerar que la celebración de ceremonias religiosas en uniones civiles no debe estar prohibida, y que el matrimonio entre personas del mismo sexo debe ser introducido para permitir a las parejas del mismo sexo tener la opción de contraer matrimonio si así es como desean demostrar su compromiso mutuo”, expresa muy claramente la viceprimera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, en la introducción del documento que oficializa el inicio de la ronda de consultas (y que puedes descargar pinchando aquí).
Resulta significativo un pronunciamiento tan claro por parte del Gobierno, dado que Partido Nacional Escocés (SNP), que lo sustenta, reconocía en su manifiesto electoral la existencia de un espectro diverso de opiniones sobre el tema, y su compromiso al respecto se limitaba a la puesta en marcha del proceso de consultas. La que sí era muy clara era la posición del líder del SNP y actual primer ministro, Alex Salmond, que ya antes de las elecciones se manifestó, a título personal, a favor del matrimonio igualitario.
Parte de Reino Unido, pero con capacidad de legislar
Escocia, que forma parte del Reino Unido, dispone actualmente de la misma ley de uniones civiles que Inglaterra y Gales, dado que el Parlamento escocés autorizó en su momento al Parlamento de Londres que legislara el “Civil Partnership Act” también para su territorio; pero puede modificar su propia legislación matrimonial, que data de 1977, y abrir el matrimonio a las personas del mismo sexo.
Algo que por cierto la Comisión para la Igualdad y los Derechos Humanos de Gran Bretaña recomendaba al Gobierno escocés hace varios meses, como recogimos en su momento.
Fuente: Dos Manzanas