“En las primeras marchas de orgullo, hace 20 años, veníamos con caretas. Eramos unos 200, no más. Nos mataban a piedrazos y, además, si te descubrían te echaban del trabajo, me pasó dos veces que me echaran por gay. Igual, lo vivíamos como un espacio de fiesta, de decir, estamos acá, existimos aunque no nos quieras ver”. Esa es la síntesis del mensaje de Carlos, 42 años, uno de los homosexuales de otro tiempo, de cuando ser puto en la Argentina era mala palabra y la mayoría reprimía su ser en público.
Este sábado el escenario es otro. En la XX Marcha de Orgullo se estiman unas 150.000 personas. Como yo, que iba por primera vez, varios miles se acercaron a Plaza de Mayo porque mirar por televisión no alcanzaba para decir “queremos una sociedad más igualitaria, con derechos civiles para todos, con más ciudadanía”. El principal reclamo, después de la conquista del matrimonio igualitario, es la ley de identidad de género, que ayer dio un paso clave en Diputados.
Se vive una fiesta. Me acerco a una pareja heterosexual que recorre los puestos de artesanos. “Estamos celebrando el matrimonio igualitario, porque como nosotros nos podemos casar todos deben poder hacerlo”, dice ella. “Está perfecto, nos pareció que había que venir por lo que falta”, agrega su pareja.
Recorro el lugar con una cámara de video: tomo las imágenes que quiero, las que me llaman la atención: aparece el Inadi, seguido de Putos Peronistas, Casa Brutos, Radio El Vahído, la Comunidad Católica Gay, la librería Diversa, artesanos con sus collares multicolores, ONGs y tanto más. Me detengo a hacer entrevistas: nadie le teme al lente, más bien los anima a decir.
“Celebramos lo que conseguimos y vamos por lo que falta, como la ley de identidad de género”, dice Alba, una travesti que ya conversó con Boquitas pintadas sobre la importancia de tener un DNI con un nombre que la represente. Ahora espera ansiosa la llegada de sus compañeras con sus nuevos documentos. Vamos a estar ubicadas acá, mostrándolos, dice. Invita a volver luego. Para entonces ya es difícil caminar por entre la multitud de la plaza de todxs.
Fuente: Boquitas Pintadas










