
Al productor teatral Pepe Cibrián Campoy se lo ve un hombre libre. Y él se define así. En una entrevista cuenta por qué logró ser quien es, alguien que dice lo que siente y lucha por las que cree causas dignas.
“Jamás me sentí incomprendido porque cuando tuve mis primeros conflictos con esto [se refiere a su orientación homosexual] hablé con mi padre, que era mi guía, y él me dijo que me entendía. ‘Se es hombre en la vida y no en la cama’, me dijo, y eso me dio una libertad panorámica de la vida”, confiesa.
Este genial autor y director de teatro es un defensor a ultranza de las libertades, sin embargo, no suele contarse entre los militantes con asistencia perfecta a las marchas o las manifestaciones por conquistas de la comunidad LGBT. “Defiendo esos ideales y creo que el hombre tiene que tener derecho a hacer y a no hacer las cosas. El beneficio de esta ley humanitaria es que puedo elegir no casarme, por ejemplo, y no que te lo prohíban. Lo mismo con la adopción, como le pasa a cualquier persona”, sostiene en diálogo con Boquitas pintadas.
Sin embargo, cuando sintió que debía estar al frente de una militancia lo estuvo. Aún se recuerda su irrupción en el Congreso de la Nación cuando se discutía la ley de matrimonio igualitario con una obra propia que hablaba de las horas previas a la muerte del gran poeta español Federico García Lorca, al que fusilaron por homosexual. Comparto con ustedes el video que es parte de su alocución en aquellas horas de encendido debate. Pepito Cibrián se casó poco tiempo después de aprobada la ley.
Este es el diálogo completo con Pepe Cibrián Campoy.
- ¿Alguna vez te sentiste incomprendido por el tema de la homosexualidad?
- Ah, no, jamás. No puede ser porque cuando tuve mis primeros conflictos con esto hablé con mi padre, que era mi guía, el que me formó en la vida –él es un hombre de una dignidad, de una ética intachable, que luchó por sus ideales en la guerra civil española a los 18 ó 19 años. Pasó todo eso. Mi padre, cuando le conté mis miedos, me dijo: ‘Sos hombre en la vida y no en la cama’. Si mi padre me dijo eso, me dio una libertad panorámica de la vida. Y jamás un medio me preguntó nada, aun sabiendo de mi elección sexual. Ahora, porque ya lo hice publico y todos saben, pero no estaban sobre este tema.
- ¿La salida del clóset en la escena pública no te hizo falta?
- No hace falta porque no te identifica como persona, sino en tus gustos: te gusta la carne o sos vegetariana, sos de derecha o de izquierda, dormís poco o mucho, pero nada de eso perjudica a otros. Cuando lo hice público fue porque creí que de esa manera iba a poder dar una ayuda a una causa en la que yo creía [matrimonio igualitario].
- ¿Cómo estás viviendo hoy las conquistas de la comunidad LGBT?
- Creo que este es un país maravilloso, surrealista, que es de avanzada en muchas cosas y los jóvenes sobre todo van a tener y tienen la libertad de vivir su vida sexual, por ejemplo, con un total permiso aunque no se los dejen sus padres. La sociedad ya no se sorprende frente a ciertas cosas. Es así. Podrá no gustarle a alguno pero está instalado como un derecho, ya no se habla de esto [en términos restrictivos]. Hubo generaciones que tuvieron mucho conflicto con su sexualidad y lo vivieron con mucha culpa.

- ¿Qué pasa con esas generaciones? ¿cómo se sienten en esta era más pro gay?
- No creo que seamos pro gay. Creo que la gente está más abierta al pensamiento universal del hombre. No es que esté a favor en el sentido pro, es decir, que quiera abrir escuelas gays, o hacer un monumento gay. Pero es una época más abierta, el país es más democrático. Mirá que acá teníamos en contra la Iglesia, que no es un factor menor.
- ¿Creés que a partir del matrimonio igualitario se vienen nuevas conquistas?
- Pero, ¡por supuesto! Y no sólo acá, sino que, por ejemplo, la ley de matrimonio igualitario repercutió en todo América latina. Creo que la Argentina siempre es un país que cultural y socialmente marca estados.
- ¿Cuánto colaboró en lo personal el memorable discurso tuyo en el Senado?
- No me gusta verme, me parece que soy un desaforado, pero era pasión y pensé que ese texto mío servía para eso. Después hice 400 notas en 2 meses, un tiempo en que no dormía, pero luego eso pasó, terminó ahí mi misión y no usé eso como trampolín para nada.
- ¿Sos militante? ¿Fuiste a la última marcha de orgullo?
-No fui porque soy un hombre de un perfil muy bajo. Y no es que esté bien o mal para mí hacer las marchas. Creo que está bárbaro y también se puede elegir no ir. Defiendo esos ideales y creo que el hombre tiene que tener derecho a hacer y a no hacer las cosas. El beneficio de esta ley humanitaria es que puedo elegir no, y no que te prohíban. Puedo elegir no casarme, no adoptar, como cualquier persona. Eso en nuestro país sucedió y hay que reconocer que sucedió gracias a este Gobierno, a una decisión política. Seguramente que hay intereses creados detrás, no me cabe duda, siempre los hay, pero esta vez esos intereses sirvieron a la sociedad. Es maravilloso. No soy kirchnerista, me encanta ella y lo digo.
Fuente: Boquitas Pintadas










