Por ejemplo, muchos salen a ligar con el mismo ánimo del que salen de su casa a tirar la basura al contenedor mas próximo, y eso los otros lo perciben, por muy bueno o no tan bueno que se este.
¿Cuántas veces hemos visto hombres poco atractivos ligando una y otra vez? muchos se sorprenden y no conciben la idea, de que una persona menos agraciada físicamente liguen más que ellos. Y es que si bien la persona agraciada solo se preocupa por perfeccionarse exteriormente cada vez más, la menos agraciado buscará otras medidas para darse a notar y explorará con mayor intensidad su capacidad interna.
Un ejemplo es cuando una persona dice ser muy segura de sí misma, pero mientras te lo dice notas que tiene las manos temblorosas. U otro más común es de aquellos que dicen que no va con ellos los manierismos femeninos, es decir, la pluma; pero al cabo de tres expresiones notas que tiene más plumas que un edredón nórdico.
Algunos de los primeros pasos a seguir son:
•CONTROLAR NUESTROS HÁBITOS. No es cuestión de reprimirnos. Simplemente es una forma ideal de asegurarnos de que nuestra expresión corporal no contradiga nuestras palabras. Si nuestro horario favorito para salir a ligar es la noche, después de la cena; Tenemos que conocer lo que nuestro cuerpo soporta en alimentos en ese horario. Luego de una cena pesada a muchos le entra la flojera y lo primero que quieren es irse a dormir, y si aún así se va a un bar a buscar con quien ligar o en su defecto cumplir con una cita pactada, es posible que en algún momento se suelte un bostezo o apoyemos el rostro en alguna de nuestras manos. Algo normal propio del cansancio que nos produce una lenta digestión, pero se puede dar la impresión de que solo estamos interesados en tomar una copa sin llegar a más, o peor aún, sin querer podemos transmitir de que somos aburridos y sin gracia. Por ello conocer bien lo que nuestro cuerpo soporta en cada momento del día, puede ayudarnos a romper viejos hábitos que pueden enviar el mensaje equivocado y desbaratar una gran oportunidad a la hora de ligar.
•OBSERVAR A LOS QUE SABEN. Una de las mejores maneras de mejorar el uso del lenguaje corporal es el estudio sútil de otros en acción. Toma nota de lo que funciona y lo qué no. Las mejores prácticas que se perciban deben ser asimiladas, para luego darle nuestro propio toque personal para diferenciarnos de los demás.
•CONTACTO VISUAL. Para nadie es secreto que el primer recurso para ligar es el contacto visual, pero muchos pierden este contacto una vez que entablan conversación, por ello se debe mantener el contacto visual aún cuando se este hablando. Un buen escuchador no sólo tiene que utilizar sus oídos, también se debe crear una atmósfera de apertura mediante la eliminación de barreras visuales, tales como los brazos o las piernas en cruce, esto hará que le dé la seguridad a su nueva conquista de que tiene toda su atención, dando la impresión de que piensas que él es la persona más importante en ese momento.
•AUTENTICIDAD. Evitar gestos -cualesquiera que tengas- sólo te hará parecer rígido y aburrido. Tampoco significa que tengas que desarrollar los movimientos corporales de un mimo, pero deja a tus manos hacer parte de la conversación en momentos determinados. Así mostrarás el interés que sientes sobre un tema que esten tratando. Le darás a tu apariencia más personalidad. Eso sí, sin exagerar.
•SERENIDAD. Algunos al tocar temas complicados tienden a enfadarse, sudar o tartamudear y la seguridad mostrada al inicio queda opacada. Así que tienes que ser consciente que debes estar preparado para cualquier tipo de charla. Si algo te disgusta, entonces das un paso al costado y cortas de manera seca y tajante, sin perder tu estado de animo. Al mostrar firmeza en tu lenguaje corporal, la otra persona será quien se dé cuenta lo que acaba de perder.
Aún así el lenguaje corporal no es una ciencia del todo exacta, pero con un poco de práctica y paciencia se empieza a dominar las principales habilidades.
Fuente: Puebla Gay










