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7 de abril de 2012

El novio multiusos

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Uno puede echarse novio por un montón de motivos que poco o nada tienen que ver con el concepto romántico del amor. Y es que los novios sirven para tantas y tantas cosas.... ¡Tienen más opciones de uso que una navaja! Y, encima, gratis.

La gente se piensa que cuando uno se echa un novio es por amor. Como ustedes saben, queridos lectoras, el amor mueve masas y está en todas partes, hasta en el aire (por eso llevo chorrocientos artículos en esta columna, que es como una biblia de maricas al uso). La vida es para muchos (para casi todos, hasta para los que no lo admiten y van de duritos) una continua búsqueda de eso que llamamos amor, pareja, media naranja, muñeco hinchable con vida, etcétera. O de algo parecido, porque, como ya he dicho tantas y tantas veces, cada persona, cada tío y cada tía que te cruzas por la calle cuando vas por la mañana a comprar el pan,tiene una idea concreta y diferente de lo que es el amor. Y en muchos casos, muchíííííísimos (mari, no te haces una idea de cuántos), esta idea es cualquier cosa menos romántica.
Porque la gente va por la vida buscando novio y algunos hasta se lo echan por muchos motivos que muy poco tienen que ver con ese sentimiento de flores y mariposas, arco iris y osos de gominola, que es el amor. Y es que, seamos sinceros,tener un novio, un novio de esos entregado que te quieren y te adoran, y te miman y todo eso, es la mar de útil, más que una caja de herramientas o una vaporeta si me apuras. Los novios hacen mogollón de cosas y sirven para cantidad de momentos. Los teletiendas se forrrarían si en lugar de promocionar el abdominator con Chuck Norris (ese señor que dice que es actor pero que tiene menos expresión facial que el jarrón de mi salón), promocionaran los novietes por encargo: señoritos de compañía para hacer cantidad de cosas chulis. 

Pero hay crisis, maricones, y lo que queremos lo queremos gratis. Por eso aunque finjamos que es por amor, oh, sí, porque se nos bajan los calzoncillos de pura pasión, porque somos taco de enamoradizos, estos son los motivos por lo que la gente se echa un entregadísimo noviete:

-Para que te subvencione la vida nocturna: las copas, las cenas, los chupitos... Todos conocemos a esos rollos de una noche que parece que les salen los billetes de detrás de las orejas y que suelen decirte eso de “yo invito”. Evidentemente, estos lo hacen con la idea de follarte violenta y repetidamente un rato más tarde. Sin embargo, los novios suelen pagar las copas, las cenas y los chupitos por amor. No obstante, que ellos sientan amor no quiere decir que lo sientas tú ¿y quién no se rinde al placer de no tener que abonar ni un solo gintonic durante meses y meses? Además, del gintonic al piso, sólo hay un paso de nada. Ponle empeño, hombre.

-Para que te recuerde lo guapo que eres. Como resultado de estar enamorados, los novios suelen idealizarte una barbaridad. Por eso se pasan el día diciéndote lo guapo que eres, lo estupendo que estás y lo bien que te sienta todo. Es una maravilla: en lugar de comprarte un espejo, échate un novio. Él siempre te devolverá un reflejo óptimo, lo que esperas ver en todo momento y que ese espejito espejito no siempre te enseña.

-Para poder mangonearlo a tu antojo. Yo que sé, tía, por ejemplo los domingos son superaburridos. Y tú, que estás ahí limándote las uñas bostezando te dices: “voy a volver loco a mi novio”. Para eso no hace falta mucho, basta con hacerle un poco de luz de gas: hacerle creer que lo vas a dejar, que ya no te apetece estar con él, que no se porta lo suficientemente bien contigo o que podrías ponerle los cuernos hasta con el presentador de Saber y Ganar. Lo mejor es que como tu novio está enamorado se lo cree y se pone frenético y hasta quiere llorar. ¡Es superdivertido! Y encima esto te hace sentir poderosos. Un chollo, mari, eso es lo que son los novios.

-Para que te haga la colada. Los novios son como una especie de chacha estupenda que si los mangoneas bien pueden llegar hasta a almidonarte los cuellos de las camisas con sorprendente efectividad. A algunos hasta les puedes poner una cofia a lo Gracita Morales; no porque quieras humillarlos, sino porque así limpian mejor la grasa. ¿Quién quiere pagar un servicio de limpieza teniendo un novio de esos que con ínfulas de ama de casa hace todo lo que hacía tu madre con el mismo cariño y esmero?

-Para que te haga las veces de secretaria. Esto es fantástico. Siempre puedes humillar a tu novio poniendo su número de teléfono en todas y cada una de aquellas gestiones que ocupen tu precioso tiempo para que él las resuelva de tu parte: en tu currículum, en las facturas, en la letra de la lavadora... Y si estás estudiando, tener un novio te viene de puta madre para que te haga los trabajos de la asignatura que sea, para que te ayude a estudiar o para que, ya puestos, vaya y haga el examen por ti (en estos casos buscar un novio parecido físicamente a ti. Como te quieres tanto, seguro que te encanta lo de follar con él y eso).

-Para hacer turismo. En este caso son muy útiles las relaciones a distancia. Ejemplo: te buscas un novio de Cuenca (excepto si eres de Cuenca) y te haces una escapada cada par de fines de semana. Cuando te canses, lo dejas y te echas uno de Valladolid (excepto si eres de Valladolid) y así hasta ver más terreno español que la Guía Michelín.

-Para tener sexo. Es que es mucho más guay cuando te dicen que te quieren después de correrte que cuando se limpian y se marchan a casa. Echarte un novio para follar es estupendo, porque aparte de serte fiel y sólo follar contigo, tienes sexo asegurado siempre que quieras. Yo conozco a más de uno que está con su novio sólo porque la tiene muy grande. Ya ves, chica, y tú viendo películas de Meg Ryan en lugar de adquirir el estirapichas ese.

-Para quedarte con sus cosas. No sé, por ejemplo, pongamos que te hace falta una cafetera. Siempre puedes echarte un novio que casualmente tenga dos cafeteras y pedirle una. Esto es muy moda en tiempos de penurias. Y no, no es prostitución, qué va, es peor, porque mira que follar y fingir querer a alguien por una cafetera...

-Para que te haga de chófer. Hombre, si los políticos tienen cargos de confianza por necesidad y les pagan un pastón, ¿qué hay que dé más confianza que un novio enamorado de ti? Y encima sin pagar un duro, ni dar de alta en la seguridad social ni nada: que te lleve y te traiga a todos lados por un módico precio. Y lo mejor: pedirle que te recoja en la casa del tío con el que le has puesto los cuernos. Eso mola cantidad.

-Para ver pelis en el cine. Jo, es que es superguay que te cojan de la mano en la oscuridad. Quererle no le quieres, pero es que tiene una piel taaaaaaaaaan suaaaaaveeee... Que digo yo, nena, que ya que te pones podrías llevarte un Mimosín y no ir por ahí haciendo pupa.

-Para recibir una herencia. En muchos testamentos, la tía Emelina te dice que o te echas novio o te casas o no te da tu parte de la herencia. Eso pasa en muchas películas, tía, y el dinero es el dinero. Una vez que cobres, siempre puedes usar a tu novio para otras cosas (ver otros puntos de la clasificación).

Como veis, lo de echarte un novio puede ser algo superútil, te hace unos apaños que pa qué. Porque, al fin y al cabo, ¿de qué sirven los escrúpulos, la empatía, el bienhacer, los valores y todo ese rollo cuando puedes conseguir una cafetera gratis? Claro, hombre, di que sí...





Fuente: Universo Gay

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