
Javier Camacho tiene 40 años y desde los 20 quería tener un hijo. Su problema, por entonces, era doble: ser gay y querer ser padre. Desde el principio tuvo en claro que no iba a renunciar a su orientación sexual para lograrlo. “Empecé a ver la manera y a madurar la forma que a mí me pareciera la mejor para ser papá siendo gay. Hubiera sido más fácil salir con alguna chica y hacer ‘como que’….pero no era mi intención”, cuenta. “El ‘plan a’ era conocer a una chica que quisiera tener un hijo y compartir la crianza. Si no, estaba la idea de la adopción o el alquiler de vientre. Fui por el ‘plan a’ y resultó”. Hoy Javier tiene a su hijo Facundo, de 5 años.
Luis Lezana es homosexual, tiene 47 años y hace diez empezó a sentir el deseo de ayudar a alguien. “No era mi ilusión la de tener un bebe, sino ayudar a una persona desprotegida. Empecé el legajo de adopción y estuve casi tres años en lista de espera hasta que me presentaron a Daniel, en Corrientes”, relata. “A medida que nos fuimos conociendo fuimos creando el vínculo. Yo no le podía exigir a un chiquito, que a la vez ya era grande, que me dijera papá, ni yo obligarme a nada. El vínculo entre padre e hijo se crea, se va formando y así lo hicimos entre los dos hasta tener este vínculo tan fuerte”. De esto hace casi 9 años. Daniel hoy es un adolescente de 18.
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Estos son dos testimonios de entre cientos de historias de padres gays. Ambos contaron su experiencia en el programa radial El Vahído, en diálogo con Gustavo Pecoraro, Vida Morant, Diego Tedeschi y Carlos Mendes. En ese espacio, Javier y Luis fueron relatando su acercamiento a la paternidad, el camino que siguieron para concretar un sueño amoroso.
Esta es parte de la charla que se generó en Radio Sentidos. Escuché el programa y lo edité de este modo para compartrlo con ustedes porque creo que vale la pena adentrarnos en la cotidianidad de estas familias diversas.
- El Vahído: ¿Cómo llega el deseo de ser padres?
- Javier: Desde los 20 años tenía ganas de ser papá. Tengo 40. En aquel momento era un tema ser gay, imaginate cuando le agregaba que quería ser padre. Me decían: ‘Si sos gay, ¿cómo querés ser padre?’ Fue empezar a ver la manera y a madurar la forma que a mí me pareciera la mejor para ser papá siendo gay, sin renunciar a mi vida sexual. Hubiera sido más fácil salir con alguna chica y ‘hacer como que’….pero no era mi intención.
- ¿Nunca estuvo el plan de adoptar?
- Javier: El plan a era conocer a una chica que quisiera tener un hijo y compartir la crianza. No me interesaba si era lesbiana o no, aunque me parecía que si era lesbiana iba a ser más fácil. Me imaginaba que una mujer hétero por ahí querría tener una pareja más tradicional. Fui por el plan a y resultó. También tenía como opciones el alquiler de vientre y la adopción. Ahora es un poco más sencillo, pero hace 10 años atrás cuando empecé la búsqueda todo era más complicado.
- ¿Cómo le hiciste la propuesta a esta mujer? ¿Cómo fue?
- Javier: Puse un aviso en una revista. Ese fue el nexo. Creo que fue el primer aviso del estilo, después aparecieron muchos otros. En aquel momento era todo mucho más arduo. Lo hice a ver qué resultado tenía: empecé a tener respuestas y ahí hice una especie de casting que me permitió ir evaluando qué quería y qué no.
Tengo distintas anécdotas. Por ejemplo, me di cuenta de que yo no quería una pareja de chicas, porque me encontré con parejas de mujeres que son como un tándem y el lugar del papá es bastante secundario. Me di cuenta de que quería una chica que estuviera sola o que, al menos, tuviera ese proyecto sola. Me llevó tiempo conocer chicas.
- Luis, ¿cómo es tu caso, fuiste por la adopción?
- Luis: Sí. Yo no sentí el deseo de ser padre, sino de ayudar a alguien. No era mi ilusión tener un bebe, sino ayudar a alguien desprotegido. Empecé el legajo de adopción hace más de 11 años. Cuando lo conocí a Dani en Corrientes seguía con esto de querer ayudar a alguien y darle todo lo que necesitaba y, a medida que nos conocimos, fuimos creando el vínculo. Yo no le podía exigir a un chiquito, que era a la vez grande, que me dijera papá, ni yo obligarme. El vínculo entre padre e hijo se crea, se va formando y los dos lo formamos hasta este momento en que es muy fuerte. Lo fuimos construyendo los dos, nos fuimos autorizando y dando ese permiso de ser padre e hijo. Al no estar forzada la situación fue mucho más liviana la relación. Hace casi 9 años que lo adopté.
- ¿Cómo fue la espera?
- Luis: Estuve en lista de espera más de 2 años, casi 3. Me habían llamado de otro juzgado porque yo no tenía problemas de adopta a un chiquito con HIV. Me llamaron para que adoptara a tres niños. La cara de susto que debo haber puesto ante la noticia, ni me imagino. La jueza se dio cuenta de que mi casa no permitía la posibilidad de tres chicos.
Después me contaron de Dani, en corrientes. El tiene un hermano, adoptado por otra familia, y estamos en contacto, nos vemos.
- ¿Lo adoptaste como varón soltero y gay?
- Luis: Sí, soltero y gay. Lo especifiqué porque me parecía ridículo ir ante un juez -en ese momento tenía 38 años- y que me preguntara si no pensaba casarme y tener hijos. No me parecía bien dibujarle nada, pensé que era mucho más franco ir de frente y decir ‘soy gay’.

- ¿Llegaron a ser amigos con la mamá?
- Javier: No tan amigos. Sí la conocí bien porque hasta que nació Facu hubo 4 años de estar en contacto. Cada tanto, un encuentro, un llamado. Pasaron 2 años y empezamos más en firme a ver opciones, a hacernos los estudios infectológicos. Todo eso duró como 6 meses, hasta que decidimos intentarlo. Después, cuando ella quedó embarazada nos conocimos más.
Sí algo muy importante para mí fue elegir una mujer que fuera mamá, que me diera cierta seguridad de que no se iba a pirar o a ir a otro lado con mi hijo. Fue un mínimo perfil de ella. Hoy se que Alejandra es divina, nos llevamos perfecto. Negociamos todo y a la vez es muy relajado. Hasta nos pusimos de acuerdo en el nombre. Ahora Facu pasa 3 días conmigo y 4 con ella.
- ¿Pesa el tema de la homosexualidad en la relación con los chicos?
- Javier: Facu lo está viendo día a día. Va a las marchas conmigo. La madre está en pareja con una chica. No sé si hay tanto que explicar.
Con relación a su sexualidad, él me dice le gusta una chica, que tiene novia. La verdad, no me hizo ruido. Me puse a pensar, ¿qué me gustaría que fuera? Pensé que gay, porque uno quiere para su hijo repetir las cosas en las que a uno le fue bien, pero me da lo mismo que sea lo que sea. Sólo debe haber algo narcisista: soy colorado y mi hijo también, ¡eso me encanta! Lo mismo si me preguntás si quiero que sea psicólogo. te digo que sí.
- ¿Los compañeros del colegio saben cómo es su familia?
- Javier: Empezó primer grado ahora. En el Jardín no había ningún rollo, algunos padres sabían, aunque como íbamos los dos con Ale a las reuniones la mayoría pensaba que éramos una pareja hétero, papá y mamá, que estábamos separados. Nosotros no estamos por ahí aclarando.
- Luis: Los chicos aceptan la diversidad, no sólo sexual. Ellos están más flexibles a eso. Cuando lo veo a Dani, que ahora tiene 18 años, con sus amigos de la edad veo que él es muy respetuoso.
- ¿Charlaste sobre sus deseos, su sexualidad con Dani?
- Luis: Me comenta las cosas, pero muy a cuentagotas. Cuando se encuentra con los primos hace cónclave para saber algunas cosas. El tiene conmigo un vínculo típico de un adolescente con su padre. Lo que diría es que hay que tener la historia gay de uno súper clara y asumida porque ser padre es la visibilidad absoluta de tu homosexualidad: en la familia, en el trabajo, en la escuela. Parte del proceso de la maternidad o la paternidad es asumir y blanquear la historia gay de cada uno.
- ¿Cuál es el deseo más grande que tienen para sus hijos?
- Luis: Que sea honesto, que es lo que demuestra ahora. Estoy criando un pibe, un futuro adulto con valores buenos para esta sociedad. Todos los días me hace renegar como cualquier adolescente pero sé que es buena gente. La buena base de crianza y el aprendizaje cotidiano está.
- Javier: Lo que me pone feliz es verlo contento a él, tan simple como eso. Me gusta porque con sus 5 años tiene muchos recursos para logra lo que quiere, busca distintas herramientas para lograrlo. Es admirable. Eso me encanta.
Bonus track
Daniel Lezana (Dani para todos) fue el joven que leyó en el Senado de la Nación una carta cuando se discutía el proyecto de ley de matrimonio Igualitario. “¿Entienden con el corazón lo que es ser gay?”, desafiaba a los legisladores. Comparto con ustedes la carta de Dani, el hijo de Luis.
Sres. Senadores:
Mi nombre es Daniel Lezana, soy hijo de Luis Lezana, tengo 16 años y nos adoptamos hace seis, por eso ahora puedo llevar nuestro apellido.
El martes 8 de junio, estuve con mi papá en el Senado, escuchando las distintas opiniones, entonces yo, también quiero dar mi opinión.
Yo no divido a la gente por su sexualidad, héteros, homos, travestis… y demás, posibilidades.
Mis padres biológicos eran heterosexuales y por esas cosas de la vida, con mi hermanito, terminamos viviendo en un hogar (no quiero hablar del porqué).
Cuatro veces más, intentaron adoptarme, familias heterosexuales, y me devolvieron, porque decían que era travieso, una vez me devolvieron por que les puse mucha comida a los pececitos y se murieron, al parecer por comer mucho. Y las otras veces no recuerdo bien, sólo tenía más o menos 8 añitos.
Con todo esto, yo no digo que todos los héteros son malos, es más, yo soy hétero, me gustan las chicas y soy buena persona.
A los 10 años, apareció en el hogar Luis, mi papá del alma, como nos llamamos nosotros. Entonces el juez me dijo: “Mirá Dani , hay un Sr. soltero, que tiene un perro grande que se llama Carolo, y quiere adoptarte”. Yo no lo podía creer, había una nueva esperanza para mí, yo pensaba que iba a terminar en el hogar como muchos de los chicos grandes. Ya a mi hermanito lo habían adoptado porque era muy chiquito, él sí había tenido suerte… y yo, ya era grande, ¿por qué nadie me quería?… todas las noches me lo preguntaba, hasta que me dormía, sin respuestas…
Y así fue que nos vinimos a Buenos Aires. Al principio no fue fácil. Luis es arquitecto, así que la casa siempre es un lío, siempre está remodelando algo, no tiene descanso… jajaja. Luis es re hincha, todo el día está diciendo: ¿estudiaste?, ¿te bañaste?, ¿te lavaste los dientes… ¡¡Ufa digo yo!!, ya estoy harto… pero, cuando me voy a dormir por las noches, sé que él siempre sube a taparme y a darme un beso en la frente, qué molesto… ¿no? jajaja.
Cuando pasó el tiempo y me animé a hablar con mi viejo de lo que es la homosexualidad, al principio, no me gustó, pero porque no lo entendía. A ustedes señores senadores, les debe pasar lo mismo ¿no…? ¿Ustedes entienden con el corazón lo que es ser gay?
Después con el tiempo, empecé a ver con mis ojos del corazón a Luis y Gustavo (su ex pareja, ahora se separaron)… también soy hijo de padres separados… ojo con mis traumas… jajaja. A mí, me hubiera gustado que Luis y Gustavo se casen, hubiera tenido dos papás.
Cuando vivíamos los cinco (había dos perros), todo era más divertido. Luis (mi viejo) era el malo y nosotros éramos sus víctimas… jajaja… era muy divertido, todos estábamos en su contra, él siempre tiene que organizar todo.
Según Luis (y yo me río mucho) tiene que ser madre y padre a la vez…¡es un personaje! A todos los hijos que se crían sólo con un papá o una mamá, les pasa lo mismo ¿no?, sus papás cumplen los dos roles, el mío lo hace y a veces, es re pesado.
Nosotros somos una familia, les guste o no a muchos, esta es mi familia.
Para los que piensan o creen que mi viejo me inculca el ser gay o me puede contagiar, ¡se equivocan! A mí me gustan las chicas y ¡mucho!, pero ¿qué pasa si fuera gay?, ustedes creen que es porque me crío un gay… mmm… yo no lo creo. Ahora que estoy escribiendo por los derechos de mi viejo y los míos, quisiera, que él se casara. Como me voy a casar yo el día de mañana.
El, cuando se case, lo va hacer con otro gay, que sienta como él. No se va a casar con los héteros, ¿de qué tienen miedo?, ¿qué los gays son una plaga que nos van a invadir?, Si se casa mi papá, el boletín de la escuela lo van a poder firmar los dos, a las reuniones del colegio puede venir cualquiera de ellos. Quiero tener los mismos derechos que tienen mis compañeros del colegio, y si ellos (mis papás), se separan, tener los mismos derechos, que tienen los hijos de padres separados… sus hijos los tienen y yo no, ¿por qué?
Bueno, lo último, yo estoy orgulloso del padre que tengo, de él aprendo que en la vida hay que luchar por las cosas que queremos, y yo, querido viejo, siempre estaré a tu lado.
Y por favor señores senadores, los gays se van a casar entre ellos, no tengan miedo, no se van a casar con ustedes.
Muchas gracias.
Daniel Lezana
Fuente: Boquitas Pintadas











Tan bonita la historia de los dos, algún día también adoptaré hijos y los amaré y cuidaré y seré un buen padre para mis hijos. FELICIDADES a los dos papás, son grandes que bueno es conocer estas historias.
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