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5 de abril de 2012

María Rachid: “Hace tiempo decidí dejar de militar para el tupper”

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La legisladora porteña por el kirchnerismo, fundadora de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales María Rachid, se define, por sobre todas las cosas, como militante. Esta mujer, que se declaró públicamente lesbiana hace ya muchos años, aclara que procura representar los intereses de todos y no sólo los de la comunidad Lgbt. “Hace tiempo decidí dejar de militar para el tupper”, dispara en esta entrevista realizada por el periodista Gustavo Pecoraro en su programa Zona de Respuesta.¿Sobre las críticas de algunos sectores a su modo de gestionar? Dice no preocuparla. “Al no militar para el tupper, no me enfrasco en peleas por espacios de poder dentro de un movimiento. Eso no es lo que la gente necesita”.

En esta charla, la ex vice presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) explica su mirada sobre el conflicto con el ex titular de esa entidad, Claudio Morgado, que terminó con la intervención del Instituto. “Siento que hice todo lo mejor que pude y lo más coherente con el proyecto del país. En el marco de esa ética no da lo mismo que se use la caja para cuestiones personales que para los derechos de todos”, ratifica. Y se explaya en la causa judicial que le inició a Morgado.

Los invito a leer esta entrevista de Pecoraro, director editorial de El Vahído, quien también consultó a la precursora de la ley de Matrimonio Igualitario sobre su vínculo con el kirchnerismo, su concepción sobre el aborto y la importancia del movimiento popular asambleario de 2001, entre otras cosas.

Mano a mano con MARIA




Gustavo Pecoraro: – ¿Quién es María Rachid?

María Rachid: – Por sobre todo, una militante, lo demás es una herramienta, un espacio para desarrollar la militancia. En el Ejecutivo, el Legislativo, la calle. La esencia es esa: militar.

Pecoraro: – ¿Qué recuerdos te quedaron de las asambleas de 2001?

Rachid: – Es una de las militancias de las que más me aprendí, de las que más me enorgullezco. Aprendí muchísimo de otros reclamos populares, otras inquietudes, situaciones. El estar ahí codo a codo con otras organizaciones y otras experiencias fue un aprendizaje impresionante. Además, ese movimiento gestó la realidad que vivimos hoy. Creo que la gente en la calle reclamando ‘que se vayan todos’ generó una realidad política muy distinta a la que viviríamos si no hubiéramos salido a la calle en ese momento.

Pecoraro: – ¿Sentís que en esas asambleas aprendiste a comunicarte mejor con la sociedad, de un modo más suave?

Rachid: – Sí, aprendí que, en realidad, el discurso de la discriminación, la opresión ha colonizado nuestra propia vida y nuestras propias mentes, por lo tanto, de alguna manera el enemigo no es quien reproduce el discurso sino la víctima de ese discurso. Hoy estamos viviendo una argentina distinta. En ese momento, vivíamos el país del neoliberalismo. La estrategia era la protesta, para todo. No había otra salida, no se sentía la posibilidad de que se pudiera hacer un aporte y que algo fuera a cambiar. En cambio, hoy vamos a hablar con un funcionario del gobierno nacional de cualquier tema y ocurre que si llegamos enojados con algún tema, volvemos contentos. Antes, no te recibían o escuchabas terribles barbaridades. Hoy podemos proponer algo.

Pecoraro: – ¿Qué margen tenés para generar propuestas desde el Frente para la Victoria?

Rachid: – Si tengo una diferencia la expreso. Al estar convencida del espacio en que estoy, tengo un mayor grado de confianza en que detrás de una decisión puede haber motivos que uno no conozca, entonces, tengo un mayor grado de paciencia o tolerancia de algunas cosas. Pero nunca me dijeron que no diga algo. Sí soy muy cuidadosa porque a este proyecto hay que cuidarlo. Pero no expresar las diferencias que uno pueda tener no es cuidarlo. Néstor [Kirchner] lo dijo: ‘No queremos tropas que digan a todo que sí’. Gobernar mejor se logra a través de la crítica constructiva, de plantear diferencias. No a partir de la uniformidad.

Pecoraro: – Sos la primera lesbiana visible que se hace cargo de un puesto legislativo: ¿Por dónde pasa tu agenda?

Rachid: – Por todo. La comunidad Lgbt tiene trabajadoras docentes, gente que toma el subte, todos los días. Los temas de la Ciudad tienen que ver con la comunidad Lgbt. Además, me interesa trabajar para otras comunidades, para los ciudadanos en general, y no sólo de Buenos Aires sino de todo el país, porque Buenos Aires recibe a mucha gente de otros puntos de la Argentina.

Pecoraro: – ¿Qué es más difícil: ser presidenta de la Federación Argentina Lgbt o ser legisladora?

Rachid: – Cuando me tocó ser parte del Inadi, lo que tenía eran más herramientas, más posibilidades, más recursos; en ese sentido puede ser más fácil porque se puede hacer más. Pero, por otro lado, el lugar de la asociación civil es un lugar de menor responsabilidad y ese puede ser un espacio más cómodo que el lugar de dar respuestas. El lugar que uno ocupa es para solucionar problemas a la gente. Esa es la mayor responsabilidad y la más difícil.

Pecoraro: – A partir de tu conducción en el Inadi tuviste gran exposición: ¿Sentiste esto de que hay gente a la que le caes bien y otra, muy mal? ¿Qué autocrítica hacés?

Rachid: – Uno siempre puede esforzarse un poco más por trabajar con mayor amplitud y pude hacerlo más en ese sentido. Es un aprendizaje de estos años. Pero también aprendí que hay un límite y, a veces, lo ponen otros. Una es parte de la política: hay intereses muy fuertes alrededor de lo que una hace. En lo que tiene que ver con el exterior, por más de que me esfuerce por convocar la simpatía de mucha gente, siempre va a haber aquel que no esté de acuerdo con este proyecto nacional y popular, que no me va a querer. Otros están en el proyecto pero tienen alguna interna, algún interés propio en movimiento. Sobre todo en la militancia social pasa esto: hay peleas y diferencias por distintas visiones de cómo hacer las cosas y también hay peleas por espacios de poder. Por ejemplo, si uno ocupa una lista, un lugar como candidata hay decenas o cientos de otros que no están en ese lugar. Eso genera bronca, odio.




Pecoraro: – Después de lo del Inadi, personalmente creo que primero tenías que aclarar la situación y después asumir, porque, de esta forma, no toda la comunidad Lgbt celebró que hubiera por primera vez una legisladora que los representara…

Rachid: – Pero eso es un imposible. No hay un movimiento donde a todas las personas les gusten todos los referentes. Hay una parte que te odia, otros que te aman. Pasa acá y en todas las partes del mundo.

Pecoraro: – ¿Pero no creés que ese conflicto puso una mancha en tu figura, que venía en un ascenso importante?

Rachid: – Podría haber sido más cómodo para mí. Pero no era coherente con mi forma de pensar. Primero, porque creo que uno, a veces, se encierra en el tupper del activismo. Entonces, te quedás con que hay gente que te odia y otra que te quiere. La que te odia es la de otras organizaciones que no tuvieron el mismo espacio que la Federación en algunas cosas. Yo cuando salgo a la calle la gente me da papelitos, me dice ‘gracias por la ley’, me expresa cosas maravillosas. Creo que lo otro es quedarse en el tupper de los movimientos; todos tienen internas y hay sectores que van para un lado y otros para el otro. Pero yo en un momento decidí dejar de militar para el Tupper, porque uno se enfrasca y se enrosca con discusiones que no son lo que la gete necesita, ni quiere ni por donde pasan las necesidades de las personas. Si me enfrascaba en eso jamás hubiéramos luchado por la ley de matrimonio igualitario, por ejemplo, y era la necesidad de mucha gente. Cuando las críticas vienen de ese tupper en general no coincide con lo que le pasa a la gente. De las 66 organizaciones de la federación, con la mayoría nos llevamos bien y hay 10 con las que nos llevamos mal. Eso es así.

Pecoraro: – ¿Qué sentís cuando te gritan cosas feas?

Rachid: – A veces en el tupper retumban las cosas. Pero yo cuando subí al escenario, cuando me nombraron como legisladora sentí el aplauso fuertísimo de todos los que estaban ahí, miles de personas. Había cinco locos gritando, me quedé con el aplauso cálido de la gente, me sentí honradísima. Lo demás no me interesa, además, la crítica no se expresa de esa manera.

Pecoraro: – ¿Cómo está la causa del Inadi?

Rachid: – Siento que hice todo lo mejor que pude y lo más coherente con el proyecto del país. En el marco de esa ética no da lo mismo que se use la caja para cuestiones personales que para los derechos de todas las personas. Hay una denuncia nuestra en contra de [Claudio] Morgado en la Oficina Anticorrupción. Si no se abre una causa penal vamos a ir a la Justicia. El hizo una presentación contra nosotros, pero la Justicia la archivó. Era una ridiculez atómica: dice que lo privábamos de la libertad.

Pecoraro: – ¿Qué vas a hacer por la ley del aborto?

Rachid: – Todo lo que haya q hacer: estar en movilizaciones, además ya presentamos un proyecto en la Legislatura.

Pecoraro: – ¿Pesa mucho que Cristina Kirchner no esté a favor?

Rachid: – No estoy convencida de que esté en contra. Probablemente, no está convencida de estar a favor, pero ahí hay que hacer un trabajo interno.

Matrimonio igualitario para extranjeros



La legisladora del Frente para la Victoria María Rachid ayer en conferencia de prensa en la Legislatura porteña presentó un proyecto de ley para terminar con los impedimentos que la ciudad pone al matrimonio igualitario entre turistas extranjeros/as. Estuvo acompañada por Simón Cazal y Sergio López, la primera pareja de turistas que contrajera matrimonio en la ciudad de Rosario y el presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FALGTB), Esteban Paulón.

También estuvieron presentes Andrés Gil Domínguez, prestigioso constitucionalista; los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires María José Lubertino (Frente para la Victoria) y Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica); la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTTA); Area de estudio Queer; La Fulana, entre otras organizaciones del movimiento LGTB.

Según Rachid, con este proyecto se espera que en Buenos Aires se respete el derecho a contraer matrimonio de parejas nacionales y extranjeras “como dicta clara y expresamente la Constitución Nacional para que todas las parejas del mundo, del mismo y distinto sexo, puedan ejercer su derecho y que esto sirva para que suceda lo propio en los registros civiles de todo el territorio nacional”.
Fuente: Boquitas Pintadas

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