
La investigadora Emily Rothman y sus colegas de la Universidad de Boston entrevistaron a 5.658 adultos de entre 18 y 64 años de los cuales el 75% había salido del armario de media a los 25 años. Las conclusiones es que resulta sumamente beneficioso para la salud mental asumir públicamente la orientación sexual, siempre y cuando la aceptación de los padres es positiva.
Entre los varones homosexuales y bisexuales que no recibieron apoyo de los padres la probabilidad de padecer depresión grave y caer en el abuso del alcohol es entre seis y siete veces mayor. En las mujeres lesbianas y bisexuales, las probabilidades de sufrir una depresión se incrementa cinco veces, pero las probabilidades de abuso de sustancias aumenta hasta once veces.
Los participantes fueron controlados por edad, raza, educación y situación de seguro de salud, para desentrañar lo más fielmente posible la asociación entre salir del armario y la salud de los adultos. Un hallazgo curioso del estudio es que los beneficios para la salud son mayores para las mujeres lesbianas y bisexuales de lo que era para los hombres homosexuales y bisexuales.
“Es más que posible que el estrés de no revelar la sexualidad propia a los padres afecte a hombres y mujeres de manera diferente”, asegura la doctora Rothman. “En general, los hombres homosexuales y bisexuales pueden ser capaces de conducir sus vidas sexuales, sin conocimiento de sus padres con menos estrés”.
En cuanto al mensaje que su estudio ofrece, la Dra. Rothman asegura que “la forma en que tratamos a nuestros hijos LGB, incluso desde antes de la hora que revelar su condición sexual, puede tener a largo plazo un impacto significativo en su salud y su capacidad para manejar los desafíos de la vida”.
Fuente: OcioGay










