
Es una enorme obviedad eso de que el sexo pagado es el oficio más antiguo del mundo. Entre otras cosas porque no es ningún oficio. Es en el porcentaje más alto que cabe imaginar, una obligación para las personas que no tienen otro remedio de ejercerlo, que vender su cuerpo, no su alma ni sus afectos.
El sexo comprado es vengonzante, cutre, oscuro, frío y fugaz. Despojado de todo lo bello que tiene el sexo en libertad. Pero, ¿quién acude al sexo subastero y porqué? Todas aquellas personas que, por muy variados motivos y situaciones, no han alcanzado a conocer la realidad del sexo libre y la riqueza que este posee, amén de la gran felicidad que proporciona.
La persona que paga por relaciones sexuales se denigra a sí misma y a la persona que compra o, a veces desgraciadamente, fuerza. Y quienes trafican, por ser un delito mayor deben penar por el crimen afectivo que cometen sobre todo con las mujeres. La parte más débil de este negocio. El tercero del mundo después del tráfico de armas y el narcotráfico.
Pensemos en lo maravilloso que es el sexo consentido, pactado. El fruto de un choque de sentimientos de atracción, seducción y pasión. Una de las mejores cosas que tenemos al alcance de la mano y más en los tiempos que corren.
Siempre digo que coticemos en la bolsa del amor y la amistad. Estos valores que nos dan gozo y placer nunca deben pagarse.
OPEN YOUR MIND! RECOMIENDA
- Denunciar siempre que veamos un proxeneta cerca de una mujer forzada a prostituirse
- Reflexiones en si es buena la abolición de la prostitución.
- Y también la penalización de la clientela, como ya sucede en Suecia con su revolucionaria ley.
- Por favor, no vayamos nunca a pagar por algo que es bonito, placentero, que nos estimula como personas y que nos hace felices.











Sexo por amor...
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