Matthew Bourne, el hombre que reinventa el ballet prepara su próxima provocación, esta vez de la mano del clásico Oscar Wilde y El Retrato de Dorian Grey. Gran revuelo se ha generado tras el anuncio de la adaptación a la opera de Brokeback Mountain.El mundo del ballet y de la lírica es la máxima expresión del arte total al servicio de un espectáculo que se queda grabado a fuego en la memoria del público más exigente y entre ellos muchos gays por supuesto. Claro que la apertura que en gran parte del mundo manifiestan las sociedades hace que pasemos de la insinuación a lo explicito y con ello la convocatoria del pùblico gay a estos shows se hace más transparente, en este contexto destaca Matthew Bourne quien ha optado por tomar al Wilde de El retrato de Dorian Grey, quizás el más lúcido de sus textos y trasladar la historia a un contexto actual, como ya antes lo hizo con El Lago de los Cisnes en una adaptación tan libre que se le ama o detesta.
Al hacer la reflexión sobre que hace a una persona hoy en día estar en boca de todo el mundo, Bourne se encontró de frente con la publicidad y su implacable poder para estar en cada rincón apelándonos de esta forma; Dorian Gray será un modelo, el retrato de la novela original pasará a ser una campaña publicitaria millonaria y el pintor se vuelve en fotógrafo. Ya están algunas fotografías disponibles de lo que promete ser otro montaje provocador de este inglés que siempre encuentra la manera de sorprender y que hasta el momento solamente con su versión de El Cascanueces pareció trastabillar.

Matthew Bourne, tiene 48 años de edad fue bailarín y hoy es coreógrafo fundador de la Compañía Adventures in Motion Pictures. La notoriedad de Bourne aumentó ostensiblemente tras su colaboración en la cinta Billy Elliot en el año 2000, en la que aparece Billy ya adulto, interpretado por Adam Cooper la estrella del montaje de Bourne del Lago de los Cisnes, en la que en lugar de bailarinas interpretando a los cisnes aparecen bailarines lo que da rienda suelta a una performance gay de este clásico del compositor ruso Tchaikovsky que tiene su origen en la lectura sexualmente ambigua que se ha hecho a lo largo del tiempo del personaje masculino protagónico de esa obra, el príncipe Sigfrido.
Debido al éxito de la película dirigida por Stephen Daldry, se considera hasta hoy que esa secuencia del Lago de los Cisnes es probablemente lo que más se ha visto de sus coreografías en el mundo. No obstante en Youtube encontramos fragmentos de sus montajes y Bourne siempre edita estos en DVD de óptima calidad lo que acerca su particular visión del ballet a las masas.

Por supuesto si hablamos de un arte con debilidad por las adaptaciones, hablamos del cine. Otro clásico literario anglosajón ha sido llevado a una versión gay, en el último Outfest uno de los festivales de cine GLBT más reconocidos en EE.UU., ganó la cinta musical Were the world mine, una adaptación libre de la obra de William Shakespeare Sueño de una noche de verano. Sabido es que siempre se ha especulado de connotaciones homo eróticas en Shakespeare en particular de la relación entre Mercurio y Romeo que parece sobrepasar la amistad.
La obra versionada fue escrita con motivo de la boda de Sir Thomas Berkeley y Elizabeth Carey, en febrero de 1596 y ha pasado por famosas adaptaciones, Felix Mendelssohn escribió una obertura y otras piezas musicales que se utilizaron como acompañamiento musical de la obra a lo largo del siglo XIX, ya en 1960 Benjamin Britten y Peter Pears la transformaron en una ópera, a lo que se suman un sinfín de adaptaciones al cine y al teatro. En esta obra Shakespeare nos lleva por los sueños y la realidad, el amor y la magia de la mano de dos parejas de enamorados que sufren y disfrutan en medio de las celebraciones de la boda entre el duque Teseo y la reina de las amazonas Hipólita, anteriormente enemigos.

Personajes mitológicos como el rey y la reina de las hadas, Oberón y Titania, o el duende Puck o Robin entremezclan sus propios destinos y el de dos parejas de enamorados: Hermia y Lisandro, Demetrio y Helena. La obra se extiende por tres actos que terminan con los pesares y sufrimientos del amor que se resuelven quedando tan solo como el recuerdo del sueño de una noche de verano.
La cinta Were the world mine, dirigida por Thomas Gustafson, transcurre en un instituto, un chico en plena revoluciòn hormonal descubre una poción mágica, capaz de hacer que cualquier persona se enamore de él. Este chico se incorpora a un montaje de la obra de Shakespeare, en la que interpreta a Puck, gracias a la poción y a su deseo insaciable logra convertir a la gran mayoría de los habitantes de su pueblo en gays empezando obviamente por el equipo de rugby y es que prioridades son prioridades.
Finalmente tenemos la adaptación de la premiada cinta Brokeback Mountain, Secreto en la Montaña, a la ópera que ha sido anunciada por La Ópera de Nueva York que ha contratado al ganador del premio Pulitzer Charles Wuorinen para que componga la adaptación. Está previsto que la ópera se estrene en la primavera de 2013 y fue elegida en atención a su historia de amor trágico digna de una narración épica que encaja a la perfección con los parámetros estilísticos de la ópera.

Anteriormense se especuló con que una adaptación musical de la cinta se montaría en Broadway pero esto no se ha concretado. Cabe destacar que la cinta de Ang Lee es a su ves una adaptación del cuento corto de Annie Proulx, ganadora del premio Pulitzer, Brokeback Mountain (conocida también como En terreno vedado) de hecho Diana Ossana y Larry McMurtry, también ganador del premio Pulitzer, ganaron un Oscar por su adaptación, uno de los tres que obtuvo la película, de un total de 8 nominaciones el año 2005. Como pueden ver hay adaptaciones de clásicos para todos los gustos y todos en clave gay y es que cada día la industria cultural de las grandes capitales se abren más al mercado gay.










