"Los chicos no lloran". Con esta frase reflexionamos sobre la influencia que tiene la sociedad y la familia en las reacciones y respuestas homofóbicas, y por supuesto en la mantención de los roles machistas y los discursos heterosexuales hegemónicos.“Intente reírme, escondiendo las lágrimas en mis ojos...
Porque los chicos no lloran, los chicos no lloran.”
(The Cure)
Si ponemos atención en los comerciales, productos, avisos en los paraderos, etc., nos daremos cuenta con facilidad que estamos bombardeados con imágenes de lo que es un “hombre” una mujer, inclusive lo que seria una persona homosexual.
Es increíble lo habituados que estamos a todo este bombardeo publicitario, que si lo pensamos detenidamente tiene mucho de profundo en sus repercusiones.
Los medios de comunicación masiva, es decir, la televisión, radio, diarios, etc., son los que controlan la mayoría de los canales de acceso a la información, nos dictan no sólo lo que pasa sino que también de forma más camuflada como debemos pensar con respecto a algo, desde el momento en que deciden mostrar ciertos elementos y no otros, hacen un corte subjetivo, muy personal que refleja su forma de pensar, que en el fondo no es más que los prejuicios arraigados en la propia sociedad.
Si volvemos al tema de que “se nos da” lo que es un hombre y una mujer y las características de sus roles, nos damos cuenta que mucha de las actitudes homofóbicas, discriminatorias e ignorantes con respecto a la diversidad sexual, proviene del “marketing de género” que existe.Si fueras un hombre de verdad usarías tal producto para afeitarte, o fumarias tal marca de cigarros, o te gustaría una helada cerveza, etc. Y por otro lado para las “mujeres” también están estos mensajes, como muy bien sabemos con el prototipo de la “mujer modelo”
Incluso a riesgo de equivocarme diría que también las diversidades sexuales se están viendo afectadas por estos conceptos, hoy en día también podríamos decir que se vende una imagen de lo que es ser homosexual.
Nuestra sociedad que es una madre muy fiel a sus creencias, cría a sus hijos homófobos con todas las herramientas y recursos para ello, los alimenta en la violencia y el resentimiento sobre la “diferencia”, enseña tierna y sádicamente que lo diferente deber ser castigado, repudiado, y vamos construyendo toda una “lógica de la intolerancia” porque inclusive cuando hablamos de tolerar, sólo es tolerable, ante esta sociedad, ciertas cosas, obviamente no se arriesgará a permitir libertad no creen?
En términos más concretos a este fenómeno se le llama “tolerancia represiva” un concepto acuñado por un filosofo chileno, que se refiere a permitir ciertas conductas que se consideran subversivas, pero en un entorno o en una posición que permite controlarla.
Es la ilusión de la aceptación y tolerancia, quizás el más claro ejemplo seria la idea de los barrios rojos, aceptamos el “comercio sexual” pero pongámoslo en vitrinas como en Holanda para poder “controlarlo”.
Pero nos desviamos del tema, y de nuestra madre pro-norma.
Si esto pasa a nivel de sociedad, imaginemos lo que pasa en la familia chilena, muy permeable a los estímulos externos, si me permiten, muy vulnerable a los comentarios de noticieros que les dictan que pensar sobre una comuna pobre.
Es en la familia donde según la teoría se socializa al individuo, donde se le enseña en que creer, como pensar, a que temer, y como responder a ciertos temas, en este caso seria a las diferencias, y podríamos salirnos del margen y pintar más afuera inclusive, ¿Cómo se enseña en la familia a tratar con la discapacidad?Cuando el padre va con su hijo y el pregunta por un discapacitado, ¿que responde el padre?
O cuando ven a algún vagabundo, disfrutando de su vino, ¿como reacciona esa madre?
Imagínense la reacción de ese padre o esa madre cuando el niño pregunta por un “caballero vestido como mami”
No es menor el tema señores y señoras porque en la cabeza de ese pequeño inocente que no tiene juicios pre establecidos sobre alguien se forma desde ese momento una “idea” una imagen sobre estas personas, dependiendo de la forma en como esos padres logran “afrontar” (suponiendo que fuera algo tan trágico) la situación de explicarle al niño ese inquietante ¿por qué?
Y me pregunto ¿por qué debería haber alarma?
¿Es más sencillo y menos vergonzoso explicarle el porque papá se separó de mamá? O ¿como viene al mundo?
No lo creo señores y señoras, pero si creo que debido a la forma en como la sociedad piensa sobre estos temas a esos padres se le hace titánica la tarea de explicar sobre algún tema de diversidad sexual, como si el niño estuviera vacunado contra temas de este tipo, o como si pudiera confundirse y empezar a tomar la ropa de mami (quizás muchos piensan eso) cuando los niños son quizás mucho más abiertos e inteligentes para entender (partiendo que no tienen prejuicios) la conducta de otra persona.
Y bueno, de este escenario de temor, vergüenza, incapacidad en muchos casos, surge la homofobia, la intolerancia, ese niño percibe la incomodidad señores padres, ese niño “siente” que hay algo con ese tema, con ese caballero vestido de mujer que no está bien, pero no porque debiera estar con ropa de hombre, sino porque para papi y mami es difícil y les provoca algo.
Pero pasa la etapa susceptible de enseñanza y el niño sin preparación pero con esas “impresiones” llega al colegio y es protagonista de muchas conductas, maneras, gestos, que son “diferentes” y la forma más común de lidiar con ellas, es… ¿Qué creen señores y señoras? ¡Exacto! Reaccionar como papi y como mami, y si le añadimos 30 niños más reaccionando igual ¡Voilá! Tenemos como resultado la violencia entre pares, la discriminación, o usando la palabra de moda el tan temido bullying.
Y ese titubeo del padre, esa simple palabra quizás “los niños no lloran” se incorpora en el niño y toma sentido cuando es reforzado por otros.Además otro de los puntos importantes que se originan a raíz de esta forma de transmitir socialmente y familiarmente concepciones sobre personas es lo que provoca la mayor parte de los problemas de identidad.
Me siento mal conmigo mismo, porque debería ser como los demás, debería ser fuerte, tener 20 mujeres, cagarlas en lo posible, o debería tener los pechos de la Marlen, y buscar a un futbolista.
Puede sonar absurdo e increíble que alguien pueda pensar así, pero señores es así.
Porque las concepciones se incorporan sin ser sentidas ni pensadas.
Basta con que se hagan una simple pregunta: ¿como te definirías?
Surgirán respuestas como, tímido, tonto, feo, gordo, inteligente, etc. Y enseguida pregúntense ¿Dónde surge esta idea? Como llegó a ustedes, si soy tímido ¿Cuándo fue la primera vez que sentí ser tímido, quien me lo dijo?
En alguna medida u otra hay alguien reforzando esa idea, o en la familia siempre están las categorías, Juan es el tonto de la familia, María la puta, Ignacio el inteligente, Cristóbal la oveja negra, etc.
Un millón de catálogos, seudónimos, definiciones, calificativos, características, o como quieran llamarles, inocentes, pero que tienen repercusiones.
Y como me gusta el drama pondré un ejemplo un tanto exagerado y poco común pero que es posible, una mujer que sufre por su peso, que come sin mesura, tras preguntarle como le decían de pequeña, responde me decían chanchita, o mi gorda linda…
Da para pensar, que los rótulos a veces tienen mucho impacto en nuestra autoestima y en nuestro auto concepto (la definición que tenemos de nosotros)
Por lo tanto deberíamos declararnos todos como travestidos, ya que la mayoría de las veces ocupamos trajes prestados, hombres se visten de mujeres, mujeres de hombres, pero lo más triste es que nos viste una sociedad sin gusto para la moda, y no hay carnavales ni música animada…

Fuente: Gay Magazine











este articulo tiene toda la razon, toda la gente con ideas erroneas deberia leerlo
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