Octavio Romero desapareció el sábado 11 de junio en Buenos Aires. Dejó en su casa la TV y las luces encendidas. Nunca llegó a una fiesta a la que había confirmado asistencia. Su cuerpo apareció seis días más tarde hinchado y desnudo flotando en el río, con golpes que revelaban su asesinato. Octavio trabajaba en Prefectura Naval Argentina y en pocos meses se iba a casar con Gabriel: se iba a convertir en el primer uniformado en contraer matrimonio homosexual.Sus amigos mantienen activo un sitio en Internet para que este hecho no se olvide. “El reclamo por Justicia siempre estará, hasta que se esclarezca qué pasó, y por eso no queremos que caiga en el olvido. Pero la verdad es que nos invade mucho más la tristeza. Y la incredulidad. No comprendemos cómo alguien puede haberle hecho esto, con tanta maldad, con tanto odio, tan premeditadamente, a una persona que era todo luz, a una persona que cambió para mejor la vida de todos los que lo conocimos”, dice a Boquitas pintadas Pablo, uno de sus íntimos amigos.
Al cumplirse el tercer mes sin Octavio, otro de sus amigos más cercanos, Mariano Keselman, comparte con nosotros una carta abierta.
“Te voy a extrañar, amigo”
por Mariano
“¿Querés algo de tomar algo fresco o calentito? Hay jugo, agua mineral. Sino puede ser un cafecito o un té en hebras riquísimo que trajimos de Paris. ¿Tenés hambre? ¿Te hago un omelette?”
Cuando uno llegaba a esa casa, Tavo siempre te apabullaba amorosamente con esas preguntas, apenas le respondías y él se ponía manos a la obra. Tamaño recibimiento era el perfecto exorcismo para limpiar con amor todo aquello negativo que se va pegando en uno a lo largo del día. Después sobrevenían charlas y de ellas nacían planes instantáneos y divertidos: Tavo de la nada convertía una reunión en una fiesta.
Trabajaba en un lugar donde claramente no encajaba con su personalidad, su sentir, su forma de ser, pero aún así su trabajo era impecable. En realidad, cualquier cosa que encarara Tavo, tanto para él como para lo demás era realizada con la mayor atención y detalle. Si estabas haciendo un asado, el estaba atento a que necesitabas, si algún amigo o amiga le comentaba “tengo que pintar mi casa” Tavo te decía, “no llames a nadie, la pintamos entre los dos”. Inclusive te lo decía aunque jamás haya agarrado una brocha. No importaba nada, ni siquiera el resultado. El estaba ahí, con su felicidad, su sonrisa y su buen ánimo y enormes ganas de compartir.
Con Gaby hacía una pareja hermosa, se complementaban, se seguían, se cuidaban el uno al otro. Tavo le ponía la toalla a calentar con una estufa cuando Gaby se iba a bañar, mientras le preparaba algún tentempié el cual servía prolijamente en la mesa. Porque Tavo era naturalmente glamoroso en el más sofisticado significado de la palabra. El último año nuevo la pasamos con amigos en la terraza de casa y Tavo trajo túnicas de colores para recibir el año nuevo. Y todos bailamos, y festejamos con amor y felicidad. Recuerdo a Alina, mi hija de 4 años, bailando con el “tío Tavo”. Ayer mi mujer me cuenta que Alina estaba mirando tele y de repente aparece el noticiero con una foto de tavo informando de su desaparición, mi mujer cambió rápido y a tiempo de canal para que Alina no se enterara de lo que pasaba. “Mami, el tío Tavo está en la tele” dijo cuando vió la foto de él en la tele. Y es ahí donde la enorme inocencia de una niña en contraposición a este enorme caudal de odio y maldad humana chocan frente a mi alma. El dolor es enorme y a la vez inútil: ni todo el dolor del mundo va a traer de vuelta a Tavo.Entonces, ¿cómo se balancea esto?
En lo personal suceden dos cosas en mí: Siento que tengo mucho que aprender del paso de Tavo por mi vida, y siento que debo hacer el esfuerzo titánico de auto convertirme en un transformador que convierta todo el dolor en amor, toda esta oscuridad en luz, y toda su ausencia en memoria. Un enorme transformador multiafectivo. Este proceder es únicamente por él. Es lo mínimo que puedo hacer en nombre de la enorme e inconmensurable gratitud que siento por Tavo, por haber compartido conmigo su vida y la enorme amistad que nos unía , por ese enorme amor que él nos irradiaba rodeando tanto a mí como a los demás amigos y familiares de Tavo unificándolo todo. Porque Tavo sabía un secreto a voces, muchas veces ignorado: sólo el amor puede sostener.
Octavio, Tavo, Tavito Tavin, Yiyi, el 27 (de junio) es tu cumple. Me encantaría poder hacerte la fiesta que te merecés. Me encantaría poder bailar toda la noche en espíritu festivo. Pero antes, queda una lección por aprender: Cómo hacer para bailar cegado por tanto dolor.
Te voy a extrañar amigo, que encuentres el rumbo hacia lo divino.
Mariano Keselman
Como contracara de esta historia, hace pocos días dos oficiales del Ejército anunciaron que se casarán: se trata de un teniente coronel y un capitán.
Lo que pasó con Octavio pudo haber terminado en un festejo de amor, pero no lo permitió cierta homofobia militar, que continúa…de lo contrario los próximos contrayentes podrían dar a conocer sus identidades sin problemas como lo hacen dos heterosexuales que se casan y no tienen que protegerse sino todo lo contrario: comparten su amor y enlace con todo el mundo.
Fuente: Boquitas Pintadas










