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21 de febrero de 2012

¡A relacionarse!

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¿Cuánto tiempo debe pasar para designar con la palabra “novio” a ese tipo que te come el hocico con fruición y violencia? ¿Qué es un follamigo? ¿Y un one night lover? Descubre una amplia guía para no perderte en el sofisticado mundo de las relaciones personales (esto es, en las que hay metesaca y sacamete). Imprescindible.

Persona que se sube a un autobús y que ve a una cara conocida sentada y decide alegremente ocupar el sitio junto a ella y saludarla como si se hubiera tragado un tripi: -¡Hoooolaaa! ¡Qué superalegría verte! ¡Me parece supersuper!

Persona que estaba agachando la cabeza para esconderse pero que, por algún tipo de castigo divino, ha sido vista: -&%·#Mierda. Esto... Hola. ¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú?

-Pues bien. 

(Segundos interminables en los que existe el deseo de que pase un elefante rosa volando o, incluso, que haya un accidente o algo con tal de tener cualquier cosa de la que hablar).

-Bueno, ¿y tienes novio?

(Porque cotillear es un pasatiempo como otro cualquiera y porque hoy en día preguntar si se tiene trabajo está feo, es de peor educación incluso que preguntar por la edad).

-Pues mira, es que llevo un tiempo viéndome con alguien, pero... no sé, no sé si se puede llamar noviazgo a lo nuestro, ¿sabes?

-¿Y eso? ¿Cuánto tiempo lleváis juntos?

(Porque uno puede convertir un autobús en el plató de El Diario de Patricia en cualquier momento tan natural y ricamente y encima la gente que viaja aburrida lo agradece. Los hay que incluso le quitan todo el volumen al iPod con tal de empaparse de conversaciones ajenas. ¿Yo? No, yo no, yo no lo he hecho nunca; lo sé porque me lo han contado).

-No sé... A ver, déjame pensar... Han sido... Llevamos unos siete años viéndonos. Pero acostándonos sólo seis y medio, ¿eh? ¿Tú crees que va en serio?

-Qué va, mujé. Tú tranquilico, no te precipites, ¿eh? Pausadamente. Despacio. ¿Y cuándo dices que hace la mili vuestro primer hijo?

A estas alturas de la vida, todos hemos tenido relaciones. Muchas han durado menos de un telediario. Algunas se han extendido durante horas enteras. Otras, que te digo yo, hasta días y semanas. Un disloque. Y todos nos hemos preguntado cuánto tiempo ha de transcurrir para que podamos definir a ese chico que nos come el hocico con devoción con la palabra “novio”. Un sinvivir, tía. Como definir es complicado y me he propuesto acabar con el sufrimiento humano, esta semana vengo a presentaros una clasificación exhaustiva para definir vuestras relaciones con otros señores maricones de la especie. A grandes rasgos, podemos distinguir claramente entre:

1. Rollo de una noche: se entiende como aquel sujeto con el cual te das el lote e incluso llegas a mayores por el tiempo limitado de una noche. Qué difícil, ¿verdad? ¿A que no te lo imaginabas? Es decir, tú conoces a alguien, lo miras y entonces te lo tiras. No suele haber más contacto posterior: antes de que llegues a limpiarte siquiera con el trozo de papel higiénico tras el polvo, esa persona ya ha desaparecido de tu vida, a pesar de que algunas veces se pide el número de teléfono, por puro compromiso, en plan "ya te llamo para tomar café en el 2564, que me han dicho que es bisiesto". Aunque hay que puntualizar que también hay rollos de dos noches e incluso de tres. Un descoque. (No, de más de tres no, eso ya se llama de otra manera.) 

2. Follamigo: dícese de aquel mariquituso con el que te revuelcas más de dos o tres veces. Es como un rollo de muchas noches, pero que recibe este nombre tan chuli que incluye ya algún tipo de intimidad (porque que te la metan por todos los agujeros de tu cuerpo no se considera intimidad). No es que os contéis cosas y seáis amigos ni nada de eso. La parte de “amistad” es más bien un adorno, como para decir que a esa persona a la que te llevas follando un mes no es un cacho de carne con ojos, sino un ser humano al que, en un momento dado, hasta podrías llegar a coger cariño y todo eso (como a tu hámster o al gato del parque). Por supuesto, no se guarda fidelidad: esas menudencias no son necesarias. 

3. Amigo con derecho a roce: a diferencia del punto anterior, se supone que esta persona sí es amiga tuya previamente, desde antes de meterla en caliente y todo eso. Ponte que eres muy amigo de alguien, que os conocéis desde hace tiempo y hay buen rollo. Pero un buen día resulta que la amistad se transforma en folleteo y de vez en cuando, entre jajás y jijís hay sexo esporádico. Sin amor. Sólo dos buenos amigos que cuando tienen un calentón se dicen eso de “pa' chupársela a un desconocido, mejor se la chupo a mi amigo, que por lo menos lo conozco desde hace tiempo, es muy limpio y sé dónde vive”. Y es que, chica, la vida está muy mal como para ir bajándose los pantalones con cualquiera. Una cara conocida siempre es agradable, mucho más cuando estás en pelota picada gritando “Yija”, “Tríncame el pepino” y “Dame más fuerte”.

4. Novio de una noche: esto es, cuando te zumbas a un desconocido una noche pero en plan romántico, que tiene pinta de especial y todo. Hay tipos que follan a lo bruto, como si estuvieran ensayando para una porno, y otros que lo hacen con más cariño y ternura, que hasta parece que estás en una película de Meg Ryan y que conectáis y todo eso. No obstante, no te engañes: a las doce de la mañana, en plan Cenicienta, se acaba el hechizo y uno tiene que buscar sus bragas debajo de la cama para volver a casa. Y no, nunca más vuelves a repetir con tu one night lover. Y es que, seamos sinceros, hay gente que para una noche está muy bien, pero a dos no llega la conexión esa, ni la paciencia ni el calentón. Mu' bonito, sí, pero ya está.

5. Novio: cuando llevas un determinado tiempo y resulta que ese chico con el cual retozas a todas horas te hace ojitos y te dice que le gustas mucho. Eso es que sois novios. Suele haber fidelidad de por medio y uno habla con el mariquituso en cuestión prácticamente todos los días. Hay novios que hasta te dicen que te quieren y no sólo para enchufártela hasta dejarte encinta, qué va, lo dicen de verdad y sin salir corriendo ni nada cuando les respondes que tú también. Esto es lo que se conoce como una relación de pareja. Que haberlas, haylas. En la tele, a montones. Y en el Pronto.

6. Exnovio con reprise: cuando, tras una relación de pareja, cortas con alguien pero de vez en cuando te lo zumbas, rollo “casquete por los viejos tiempos”. Algunas veces te lo zumbas todos los días y te dice que te sigue queriendo, pero por alguna razón, como, por ejemplo, el movimiento de traslación del planeta Júpiter en perpendicular con el ojete de Rafaella Carrá, no podéis estar juntos. Los reprises son así, casi nunca llevan a nada coherente.

7. Marido: esto es, cuando te casas con esa persona a la que, en teoría, quieres. Aunque hay gente que no se quiere que también se casa. Si eres de la acera de enfrente, esto del matrimonio vas a dejar de tenerlo en España en cuanto el partido de la gaviota lleve unos mesesitos en el gobierno. Así que ni te preocupes por aprendértelo, tía. En nada, Rajoy le cambia el nombre y le pone “Invertidosquepracticanelfornicio”. Ya verás qué bien.

8. Charcutero del Mercadona: esa persona que te mira intensamente mientras te corta los trescientos gramos de chorizo y pensando en el cual te tocas en casa (pensando en el charcutero, no en el chorizo, claro). Sí, esto también es una relación. Imaginaria y con tu mano, sí, pero relación al fin y al cabo.

Como podéis ver, hay muchas formas de relacionarse con alguien y todas son válidas y geniales. Maravillosas. Siempre y cuando, claro está, como habéis podido apreciar, haya sexo de por medio. Todo vale, siempre y cuando tanto tú como la otra persona (porque ella también cuenta y eso; no, tú no eres el centro del Universo, siento decepcionarte) sepáis claramente qué tipo de relación estáis manteniendo; que queden las cosas claras, vaya. No, lo digo porque luego pasa lo que pasa, que mientras tú estás pensando en pedirle matrimonio a tu chico porque crees que es tu novio formal, resulta que para él sólo eres un follamigo; eso sí muy especial, ¿eh?, que te tiene un montón de cariño. Y digo yo que no es plan, que ahora mismo no hay dinero para psicólogos. Así que mejor ir con las cartas bocarriba.

Hale, que ustedes se relacionen mucho y bien.







Fuente: Universo Gay

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