
Al respecto, César Cigliutti, Presidente de la CHA opinó que “Si hay una institución que se opone a la educación es la iglesia vaticana que intenta imponer dogmas religiosos en las escuelas y colegios a niños y adolescentes y prejuicios con respecto a la sexualidad. En realidad, son ellos que no confían en la educación sino en ese ‘alfarereando’ que hacen, según sus propias palabras, que es oponerse a la ley nacional de educación que propone una educación sexual integral y que reconoce, entre otras cosas el Género, la Orientación Sexual y la Identidad de Género. Nos acordamos de las convocatorias que hizo Bergoglio a la ‘guerra santa’ en contra del matrimonio igualitario y las inasistencias que les ponían a sus alumnos/as cuando faltaban a sus actos públicos en contra de la modificación de la ley de matrimonio civil”.
Por su parte, Pedro Paradiso Sottile, Secretario y Coordinador del Área Jurídica de la CHA, sostuvo que “la verdadera educación en un estado laico y democrático como el nuestro se realiza con un abordaje integral e inclusivo, respetando y garantizando la libertad de las personas, el derecho a ser diferente, reconociendo también el marco de la diversidad y de los Derechos Humanos, reconociendo los derechos de niñas, niños y adolescentes, como sujetos de derecho. En diciembre de 2011 la UNESCO, ONU y otros organismos y ONGs, hicieron un llamamiento a todos los gobiernos a cumplir su responsabilidad de proporcionar acceso universal a una educación de alta calidad mediante la eliminación de las barreras creadas por la homofobia y la transfobia, que deben cumplir aquellos que tiene la responsabilidad de la educación por la paz y la libertad. Homofobia que promueve la jerarquías de la iglesia católica”.
Fuente: SentidoG










